Reflexiones de un profesor. Por José Ángel Guedea Adiego.


El olor del Judo.

¡Qué bien huele el Judo!

Dice Daniel sonriendo cuando entra en el club, se para y respira profundo después de los meses de verano. Daniel tiene ahora 7 años y lleva desde los cuatro practicando Judo.

Y ¿a qué huele el Judo Daniel? pregunto, ¡Pues a que va a oler…a Judo! dice convencido.

Recuerdo mis comienzos y quiero recordar como “olía mi Judo”. La sala de Judo donde yo comencé era un sótano no muy bien ventilado. El tapiz se componía de virutas de madera y mantas viejas cubiertas con una lona plastificada.

Mi club olía a viruta de madera y a plástico. Esto unido al clásico olor del algodón del judogi de color “marrón claro”, marca Daimyo (era la marca del momento), que se juntaba con el olor a amoniaco al descomponerse el sudor de los judogis sudados guardados en taquillas metálicas, se formaba una mezcla de olores difícil de olvidar, que llegó a conformar mi olor a Judo.

Ahora los clubes de Judo aun estando bien ventilados huelen al prensado de la espuma del tapiz, a la lona y al conjunto de olores consecuencia de la práctica que impregna toda la sala y en definitiva el club.

Está comprobado que los aromas evocan recuerdos, motivan sensaciones, transmiten deseos, potencian apetitos, y que el olfato es un poderosísimo reforzador de la memoria, incomparablemente superior a la vista o al oído.

Los recuerdos de olores, y de elementos asociados a ellos, tienen una permanencia en la memoria desproporcionadamente más larga que la de las imágenes o sonidos.

El Judo entra por los sentidos. Cuantas veces insistimos los profesores de Judo en que hay que repetir muchas veces los movimientos para llegar a sentirlos.
Cuando algún antiguo alumno, ahora adulto viene al club de visita, a lo mejor después de un tiempo largo, una de las cosas que habitualmente comenta es el olor de que está impregnado el club. Y no es raro escuchar mientras inspira profundamente, ¡cómo echaba en falta este olor!.

Nosotros apenas lo sentimos porque estamos hechos a ello. El sentido del olfato se habitúa después de percibir el olor durante un rato. Se saturan los nervios olfatorios, y entonces no se huele nada.

¿Pero a que buen olor de Judo se refiere Daniel?. Daniel entra en el club después de dos meses de vacaciones y el olor que empapa el recinto, se mete en su cerebro y evoca las carreras, juegos y calentamientos. El rito del saludo, el orden en la fila, el comportamiento adecuado, las caídas, las explicaciones y los movimientos de Judo. El contacto con sus compañeros el randori, “las peleas” en un ambiente donde imperan unas normas que todos aceptan y respetan.

La responsabilidad que asume sobre su compañero y la confianza con que se ofrece a su compañero para trabajar, que se va traduciendo en una profunda amistad…

Y es por todo esto además de por como huele el club, lo que le hace decir a Daniel, “qué bien huele el Judo”

15-09-10


Acerca de estas últimas despedidas.

“La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti." “John Donne”

Con esta cita comienza la novela de Ernest Hemingway “Por quién doblan las campanas”. Estos últimos días nos han sorprendido dos fallecimientos relevantes en el mundo del Judo. Por una parte el maestro catalán Fernando Reyero y a las pocas horas el campeón holandés Antón Geesink.

Me enteré de lo de Fernando Reyero por la nota que colgó su alumno Joan Marcual en Internet y algo me incitaba a escribir. Desestimé la idea pues aunque tuve a Fernando Reyero de profesor de la asignatura de Judo suelo en mis cursos de titulación, apenas llegué a conocerlo.

El equipo habitual que impartían los cursos en aquella época en Barcelona era Cesar Paez en Judo pie, Fernando Reyero en Judo suelo, Henri Birnbaum en katas, Francisco Talens en arbitraje y Emilio Serna en defensa personal. Pero de esto hace 35 años y desde entonces excepto a Serna que como Presidente de la Federación Catalana se movía por los campeonatos, apenas volví a ver a ninguno y la información que he tenido de ellos ha sido siempre a través de terceras personas.

En su momento hablando de “mis cursos de titulación” ya expuse el recuerdo tan entrañable que guardaba de cada uno de ellos y de la profesionalidad y del señorío con qué impartían sus clases, que además de señalar los fundamentos y las técnicas de Judo, simplemente con su forma de actuar, enseñaban la forma de como conducirse el profesor, lo que seguro influyó y marcó a todos los que asistimos a esos cursos.

De Antón Geesink, conocía su legendaria historia. Como todos, había visto sus combates en blanco y negro frente a Sone y a Kaminaga cuando se proclamó campeón olímpico en 1964 en Tokio. Lo ví en ocasiones como espectador “vip” en Torneos de Paris y distintos campeonatos de Europa y del mundo. Ver y tener cerca a un mito como Geesink no era lo habitual y formaba parte del espectáculo.

Más tarde pude conocerlo mejor cuando Raúl Merino, con muy buen criterio para conocer su método, quiso traerlo para las séptimas Jornadas de Torrelavega en 2006 que compartió con el maestro español Macario García.

Expuso su “método”, y tengo que decir que no me gustó, pero que viniendo de Geesink había que verlo, escucharlo e intentar entenderlo. Recuerdo como se alteró en un momento determinado ante una observación durante una sesión.

Y así se escribe la historia. Comenzamos este curso con la noticia del fallecimiento de dos históricos. El Judo en España es un deporte relativamente joven y en estos últimos años es cuando nos hemos empezado a dar cuenta que hay mayores que nos van dejando.

En España nos han abandonado de forma natural ya, entre otros, Alfredo San Bartolomé, Fernando Franco, Manuel Palacio, Miguel Real, Enrique Azcarate, Santiago Ojeda, Miguel Erice, Roland Burger, Henri Birnbaun, Jesús Alcibar, José Luís De Frutos, Fernando Fernández… ahora Fernando Reyero, aunque nunca nos parece ni natural ni que sea oportuno que nadie nos deje.

También y por accidente… José Miguel Sanz, Maria José Blázquez, Sergio Cardell, Francisco Ayala…yo mismo estuve a punto de engrosar esta lista hace diez años…José Juan López Recarte (Papito), este verano…

Nos gustaría estar siempre todos, y cada uno ocupando su puesto, pero el tiempo es el que es y primavera, verano, otoño, invierno…primavera… y no hay quién lo pare.

Y aunque algunos ya no están con nosotros, si los que quedamos los mantenemos en nuestro recuerdo y de alguna manera y en algunos casos son reflejo en nuestra forma de conducirnos, como decía Gabriel Celaya en su poesía “Educar”:

“Soñar que cuando un día esté durmiendo nuestra propia barca en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada”

29-08-10


La edad de los niños en las clases de Judo.

Yo comencé a hacer Judo a los quince años. Coincidió que abrieron un gimnasio cerca de mi colegio y ofertaron la posibilidad de hacer Judo en la hora de gimnasia. Hasta entonces en Zaragoza no había más que un club donde se podía hacer Judo y el Judo no era tan popular ni conocido como puede ser ahora. La oferta era a mediodía y solo para los alumnos que cursábamos bachillerato, que teníamos como mínimo 11 años.

Por la tarde había grupos de pequeños con niños que tendrían 8, 7, y 6 años.

Poco más adelante, mi profesor que también daba clase en algún colegio comenzó a impartir clase en una guardería a niños de 3 y 4 años.

Durante todo ese tiempo de mi paso por los diferentes colores de cinturón, asistí y participé en numerosas clases y exhibiciones con mi profesor y fui teniendo conciencia y comprendiendo la problemática y el aprovechamiento que los distintos niños tenían según su edad y fui formando mi propio juicio.

Cuando junto con mi amigo Jesús Sánchez nos “independizamos deportivamente” y abrimos un club de Judo tuvimos que tomar la decisión de que edad mínima establecíamos para comenzar. Nuestra escasa experiencia nos decía que era importante agruparlos por edades y como los muy, muy pequeños, se enteraban poco y nosotros lo que queríamos era disfrutar “enseñando Judo”, no guardando niños, decidimos que los de seis años solo harían un día a la semana (para evitar que se aburrieran), y porque a nosotros entonces no nos motivaba tanto dar clase a pequeños.

Así que instauramos los grupos: los niños de 6 años un solo día, el resto dos días por semana agrupados por edades 7-8, 9-10, 11-12, 13-14-15, y el grupo de adultos con tres días, tratando siempre respetar la edad en cada grupo.

En aquel tiempo no había muchas actividades para los niños, tuvimos suerte y visión porque el barrio donde nos emplazamos, y seguimos actualmente, entonces era un barrio joven sin apenas lugares de ocio, pero con una gran cantidad de niños y tuvimos desde el principio muchos niños en todos los grupos.

Creo que fue el profesor catalán Fernando Reyero en un curso de entrenadores que decía que la edad para iniciar a los niños en el Judo dependía del “hambre que tuviera el profesor de Judo”, de la necesidad que tuviese el profesor, para incorporar más o menos niños. En aquellos tiempos, al no haber otras opciones, el profesor de Judo podía decidir admitir o no niños, pues había más demanda que oferta.

Los tiempos han cambiado. Ahora se hace Judo en los gimnasios y se hace Judo también en casi todos los colegios. Y además en todos los colegios hay una gran oferta de actividades para los niños. Dentro de las actividades extraescolares además de deportes incluyen cursos de informática, idiomas, teatro, bailes regionales, clases de recuperación, que muchas veces los padres entienden que pueden ser más interesantes para su niño.

En cualquier deporte los cogen siendo muy pequeños y adaptando el deporte a su edad y una vez encauzados en una actividad es complicado hacerles cambiar y conseguir que prueben el Judo. Y es quizá esta una de las razones por las que los profesores de Judo tenemos que cambiar nuestra forma de pensar y tenemos que intentar incorporar al niño cuanto antes en nuestras clases.

Y adaptando las sesiones a la edad del niño, conseguir que el niño lo pase bien, se sienta importante practicando Judo y comience a vivir los valores que el Judo encierra. Cuanto antes tengamos al niño con nosotros, más posibilidades, si sabemos hacerlo, tendremos de tener un niño fidelizado con el Judo.

Por eso hay que tener en cuenta que:

Cuanto antes podamos tener al niño en la clase más probabilidades, si lo sabemos hacer, tendremos de que se quede. Si no está con nosotros no podemos hacer nada pero si disponemos de él, ya es problema nuestro “saber engancharlo” y conseguir, como decía Sergio Cardell, que se enamore del Judo. Deberemos interesar al niño, dosificar los contenidos, motivarle, ganarle, quedarnos con él y conseguir que él se quiera quedar con nosotros y con el Judo.

La relación con los padres en este tiempo es determinante. Es importante que los padres asistan a alguna clase o exhibición donde vean desenvolverse al niño y aprecien los valores de que se va empapando.

Que se conciencien de como el Judo comienza a influir en la personalidad y en la forma actual de comportarse el niño y los beneficios y las posibilidades que puede tener el Judo en su formación en un futuro próximo.

Tenemos que tener también en cuenta que si el niño lo deja, será difícil recuperarlo porque como ya “ha probado y no le ha convencido” probará “suerte” en otra actividad.

De allí la importancia y la responsabilidad que tenemos los profesores de Judo de hacerlo bien desde el principio y con todos, especialmente con los nuevos y más pequeños

Todos los profesores tenemos la experiencia de como un niño, que cuando es pequeño nunca lo pensaríamos, llega a hacerse un judoka de verdad, y cuando digo “judoka de verdad” no hablo necesariamente de un competidor con resultados, pero si del alumno que llega a obtener el cinto negro, que quizá se hace árbitro, incluso profesor o que simplemente como practicante, une a su vida familiar y laboral un hueco para el Judo, y mantiene un entrenamiento periódico.

Y esta es la mejor aportación y el mejor legado que podemos hacer los profesores de Judo al Judo: “nuestros propios alumnos”.

26-08-10


“París bien vale una misa”.

Fue Enrique IV quien dijo esto, cuando para ser coronado como rey de Francia en 1594 se tuvo que convertir al catolicismo.

Parafraseando, también “Inoue sensei, bien vale unos días de agosto en Alicante sin aire acondicionado y pasando calor.”

En las primeras ediciones del curso de Alicante en la década de los 80, ya sabíamos como era Alicante en verano. Calor húmedo y agobiante… entonces no era corriente disponer de aire acondicionado, Alicante era así y todos felices sabiendo como era acudíamos, lo asumíamos y lo disfrutábamos.

Con el paso del tiempo, nos fuimos acomodando. En la residencia pusieron aire y la vida alrededor del curso pasó a ser más cómoda y llevadera. Este año nos hemos encontrado a la llegada con la contrariedad de que el aire en la residencia se había estropeado y durante toda la semana nos hemos visto obligados los que hemos estado alojados en la residencia a pasar calor, mucho calor…

Ha habido quien ha buscado y se ha marchado a un hotel, era una opción. Este año iba con alumnos jóvenes y amigos, y para ellos el estar en la residencia, relacionarse en Alicante, aun “pasando calor”, ha sido siempre y es, un aliciente importante en el curso. Llevar a un hotel a mi gente y privarla de vivir el ambiente del curso, no me pareció oportuno.

Comenzó el curso el lunes Carlos Montero, profesor del club Miriam Blasco, pues Inoue sensei iba a estar a partir del martes. Hizo alusión al maestro José Luís De Frutos, su profesor, manifestando lo afortunado que había sido y el orgullo que sentía por haber sido alumno suyo y comentó que le tocaba hacer de telonero del maestro japonés.

Como telonero, se salió. Ante alrededor de 300 judokas demostró uchi mata en diferentes desplazamientos y con distintas oportunidades, exhibiendo unas cualidades y una forma de Judo envidiable.

Los siguientes días Inoue sensei se hizo cargo de las explicaciones. Se dedicó a exponer los fundamentos y las bases de las técnicas fundamentales que habitualmente más se practican en Japón. O uchi gari, o soto gari, seoi nage y uchi mata.

De cada una de estas técnicas, se refirió primero a los detalles fundamentales para realizarlas en estático. A continuación como aplicarlas a un contrario del mismo y de distinto lado y en uno o dos desplazamientos y con la forma y sensaciones que solo los japoneses hacen y pueden transmitir.

“Con Sergio esto no hubiera pasado”.

Mi segunda contrariedad en el curso, la primera fue el aire, fue que no se nos permitiera grabar. Ha sido la primera vez en más de veinte años. Entiendo que si Inoue fuera aún competidor no se nos dejase. Pero Inoue ya no compite. Y lo que explicó, fue la base para realizar correctamente las técnicas fundamentales.

Fundamentos que nos pueden ayudar a todos a progresar desde la base. Lo mínimo que todos tenemos que conocer, saber hacer, como hacer y que tenemos que intentar transmitir.

Entonces, ¿por qué no se nos permitió grabar? Había una cámara oficial grabando e imagino que se realizará un DVD, que no se si se distribuirá, se comercializará, se colgará en Internet…

No creo que sea un tema económico, y que se quiera “hacer negocio” con el DVD del curso. Sería “el chocolate del loro.”

Si hubiera estado Sergio seguro que hubiera animado a grabar a todos y a que la oportunidad de aprovechar las explicaciones de Inoue sensei no se nos pasase a ninguno y que todos pudiéramos aprovechar de alguna manera y subir nuestro nivel de Judo y entre todos, el nivel general del Judo español.

Entre mis cintas de video en VHS conservo la del curso que impartió Kashiwasaki en Málaga y que me regaló Sergio. Kashiwasaki explicó yoko tomoe nage aparte de otras técnicas y Sergio no se si la grabó él o no, pero se trajo su cinta y la distribuyó entre sus amigos. En el lomo de la carátula escrita a mano por Sergio dice “Curso de Kashiwasaki 1987.” Y esto es lo que me ha hecho pensar: “con Sergio esto no hubiera pasado”.

Y así y todo.

Comentar, que disponer del tapiz y poder entrenarse por las mañanas con los equipos nacionales o cada grupo con sus entrenadores respectivos y tener en el momento del randori a los mejores competidores nacionales, es un lujo para los judokas de a pie, “Júntate a los buenos y serás uno de ellos” decía Cervantes.

O como dicen Paco Rodríguez y Diego García, entrenadores del equipo andaluz, si puedes elegir entre comer mortadela o pata negra, “si estás motivado y puedes” la progresión en Judo será mayor comiendo pata negra.

Resaltar la presencia y participación en el curso de profesores y “antiguos” habituales en cada edición, de campeones míticos como Ignacio Sanz Paz, que actualmente reside en EEUU, solo voy a nombrarlo a él, pero también de otros campeones de otras décadas más recientes, ahora convertidos en entrenadores con los que los que quisieron, pudieron practicar y degustar la “pata negra”.

Y a pesar del calor y a pesar de no poder grabar, con más participantes que nunca, con los mejores competidores de España del momento, con Inoue sensei de protagonista Alicante, bien ha valido una misa.

10-08-10


“Algo que quiero contar”.

Quiero hablar del curso de Alicante que empieza en unos días, y si hablo de Alicante y su curso tengo que nombrar a Sergio Cardell. Hablando el otro día con un alumno, salió el comentario de cómo con cierta frecuencia cito a Sergio en las reflexiones. Hace tiempo que él no está, tampoco tuvimos tanto trato, él vivía en Alicante y yo en Zaragoza pero si que es cierto que su forma de ser y de actuar, de alguna forma influyó en mi persona.

Seguro que no soy el más indicado para hablar de Sergio. El más indicado sería su profesor José Alberto Valverde, o Miriam, por nombrar su alumna más emblemática que consiguió ser campeona olímpica, o cualquiera de sus alumnos y amigos más cercanos que yo.

Para empezar esta reflexión me tengo que remontar a mediados de la década de los 80 que es cuando en verano, en vacaciones, juntaba a sus amigos en su casa, para hablar y practicar Judo.

Yo por esas fechas tenía una buena “camada” de esperanzas, (así se llamaba la categoría entonces), y me comentó la posibilidad de llevarlos unos días a Alicante para que junto con sus alumnos y más alumnos de otros profesores amigos suyos poder entrenar todos juntos.

Decidí desplazarme con diez o doce alumnos y como no soy partidario de ir a la aventura, aunque Sergio había ofrecido el tapiz para dormir, quince días antes viajé a Alicante con un amigo a preparar el alojamiento.

Nos alojamos en un hotel por el centro. En la explanada, en una oficina de turismo nos informaron de la existencia de un albergue, “antigua cárcel de José Antonio” a las afueras de la ciudad. Fuimos a verlo. Era un edificio viejo, donde había unas salas grandes que empleaban para dormitorios, separadas las camas con mamparas de madera… solo ofertaban dormir y desayunar. El precio era razonable y yo necesitaba un lugar donde cobijar a mi “prole”. Una vez concretado el tema, fuimos a ver a Sergio y contarle nuestros planes.

Se molestó porque hubiéramos cogido un hotel y nos mandó a buscar las cosas, dejar el hotel y alojarnos en su casa.

Sergio vivía en una parcela donde tenía todo tipo de animales. Lo que más me impactó entonces fue una cabra que llamaba Maruja y que siempre que llegaba y la llamaba, respondía con un balido y se subía a la valla.

Esos primeros años el curso se realizó en el Judo club en la calle Rigoberto Ferrer, junto a la estación de tren de Alicante. En el tapiz y en el club dormían y hacían la vida algunos grupos que no habían previsto el alojamiento.

En pocos años el tapiz del club se quedó pequeño y Sergio organizó los entrenamientos en una sala auxiliar en el Pabellón Florida Babel y el alojamiento lo fue encauzando hacia el albergue que habíamos encontrado.

El curso normalmente lo impartía Sergio. Guardo los videos originales con sus explicaciones. También aprovechaba siempre a sus amigos, campeones y buenos competidores para que explicasen sus técnicas.

Recuerdo a su profesor José Alberto Valverde demostrando su harai goshi y su sasae “con lanza”, como él decía, a José Antonio Arruza, que colaboró con Sergio en la preparación de Miriam, y finalmente se hizo cargo de la puesta a punto para los Juegos y a muchos más, Soti, Paco, Quino, Purri, Soberá, Griño, Alfonso García…seguro que me dejo algunos y pido disculpas por ello, pero han pasado muchos años y escribo de memoria, y mi memoria se ha deteriorado a causa del tiempo… y de algún traumatismo…

Ahora quiero hablar de Sergio

Si por algo se caracterizaba Sergio Cardell era por “vivir intensamente”. Vivía acelerado. No quería que se le pasase nada y sentía la necesidad de probarlo todo, de vivirlo todo y de disfrutar con todo.

Físicamente era un portento, era ágil y habilidoso. Era capaz de realizar cualquier salto o acrobacia.

Haciendo randori no se cansaba nunca. Compitiendo desbordaba a sus rivales. Cuando le preguntabas como hacía su preparación contestaba, “yo voy y vengo”, salgo a correr desde casa voy hasta un punto y vuelvo. Un día fuimos a correr con él desde su casa, salimos, le aguantamos ¿diez minutos?, nos perdió y nos recogió cuando volvía.

Resultó campeón de España senior en 1980, 1981 y 1986. Medalla de bronce en el campeonato de Europa senior de 1981 en Debrecen (Hungría), en que debió ser finalista, pues en la semifinal contra el francés Rey “confundieron el resultado”, (el yoko tomoe fue de Sergio…).

El movimiento que caracterizó a Sergio fue yoko tomoe nage. Pero sus movimientos eran muchos. Comenzó de joven haciendo seoi nage. A causa de unas molestias en los lumbares se vio obligado a evolucionar su Judo y así afianzó tai otoshi, uchi mata, o uchi gari, o soto gari, todo por la izquierda, y por supuesto yoko tomoe nage que lo hacía por la derecha. Decía: “yo cuando agarro por la izquierda puedo hacer cualquier cosa, pero cuando agarro por la derecha solo se hacer yoko tomoe”, Hizo con todos estos movimientos su sistema de competición. Era muy listo. Los aplicaba en distintos desplazamientos, los combinaba y encadenaba perfectamente al suelo donde era muy eficaz. Tenía perfectamente establecido como hacer para sacar una pierna o un brazo y pasar a inmovilizar o luxar.

La relación con Sergio no era fácil. Sergio era directo y decía siempre lo que pensaba. Aunque no sentase bien. Con sus amigos se entregaba. Lo daba todo y de alguna manera exigía todo. Cuando explicaba Judo, enseñaba todo lo que sabía y se le ocurría. Cuando iba a un curso todo lo que aprendía y le gustaba lo explicaba enseguida para que no se olvidase. No se guardaba nada.

Cuando ibas a Alicante no entendía que no te alojaras en su casa. Cuando venía a Zaragoza no cabía la posibilidad de no alojarse contigo.

Vino a Zaragoza una Semana Santa al curso que durante años organizamos con el maestro Le Berre y a partir de allí se añadió al curso que en verano en el Temple sur Lot impartía el maestro.

Me apetece recordar algunas anécdotas. Seguro que fueron muchas más pero quiero exponer algunas que me vienen ahora a la memoria.

Por aquellas fechas yo tenía un R-5 Turbo rojo, “el Copa”. Sergio tenía una vespa para moverse por Alicante y una ranchera pues para ir a competiciones con sus alumnos y para el trajín de la parcela le venía bien. Pero fue probar mi coche, y al poco tiempo tenía uno igual en blanco. Una tarde después del curso nos dijo a un grupo de amigos de ir a cenar a Benidorm. Decidimos ir en nuestros dos coches. Salimos a la autopista y “se enchufo”. Apenas pude seguirlo unos kilómetros, pues yo no podía “asimilar” esa velocidad. Cuando llegamos me dijo: “¿qué pasa…? ¿Qué mi coche es mejor que el tuyo…? ¿Qué tu coche no corre…?”

También por aquel tiempo organizábamos un curso con nuestros alumnos en Jaca. Como no podía ser de otra manera cuando Sergio se enteró empezó a acudir con sus alumnos. Un verano Sergio trajo a su hijo Oregsi cuando aún no tenía el año. Intentaba que Oregsi asimilase el mayor número posible de sensaciones. Aún no andaba y se mantenía de pie en su mano, guardando el equilibrio. Lo lanzaba al aire y lo recogía. También lo ponía en el suelo, encima de las piedras para ayudarle a “descubrir el medio”. Oregsi se quedaba quieto y poco a poco empezaba a moverse, dándose cuenta de la dificultad de donde se encontraba.

Recuerdo que en el pesaje de unos alumnos en un campeonato de España, le comenté mis sensaciones al ver las pretensiones de otros entrenadores más veteranos que yo, antiguos campeones, y preocuparme después de todo el trabajo realizado por lo que pudiera pasar y me dijo “¿tú que quieres, venir solo y ganarlo todo? Lo que hay que hacer es venir y estando todos, ganar”.

En el campeonato del mundo del 91, recién acabada Miriam de proclamarse campeona del mundo, le dijo: “mañana Indurain va a ser campeón del Tour. Con todo el trabajo que nos ha costado, de tu medalla no se va a enterar nadie. Lo importante de verdad hay que hacerlo el año que viene, en los Juegos”.

Y recuerdo en los Juegos, Sergio ya no estaba con nosotros, pero cuando Miriam se alzó con la medalla de oro, todos en pie con un nudo en la garganta gritábamos “Seergio, Seergio, Seergio…” y de alguna manera Sergio estaba allí, entre nosotros…

Y Miriam tomó el relevo.

Un año o dos más el curso se celebró en la sala anexa del Pabellón Florida Babel, pero enseguida se paso a hacer en la cancha central. De aquel curso inicial en la sala detrás de las vías con un grupo de amigos y sus alumnos se ha pasado a hacer del curso de Alicante, una referencia de cursos, el más antiguo y conocido en España.

Por este curso han pasado muchos profesores importantes y campeones, Hajtos, Okada, Legien, Fairbrother… y otros que seguro olvido, y es raro el competidor español que se precie, que no haya estado alguna vez en el curso de Alicante.

En esta edición va a ser el japonés Kosei Inoue el encargado de impartir el curso. Inoue ha sido campeón olímpico en Sydney 2000, y campeón del mundo en Birmingham 1999 en Munich 2001 y en Osaka 2003, ha sido varias veces campeón de Japón y también campeón del Torneo de Paris en 2000 y en 2007.

La semilla que plantó Sergio en “su curso de Alicante” se ha hecho grande.

La semilla que puso José Alberto Valverde, fructificó en Sergio en el tatami del colegio Maristas, paso a Rigoberto Ferrer, se ha multiplicado y florecido en sus alumnos que han hecho que Alicante se haya convertido en una referencia del Judo español y del Judo femenino en particular.

Que los oros olímpicos del Judo español sean de Alicante a lo mejor no ha sido una casualidad,

“Seergio…, Seergio…, Seergio…”

25-07-10


¡Qué bonito lo hace!.

Fue el comentario que hizo el entrenador del equipo nacional júnior Juan Carlos González Purriños durante la primera explicación del maestro Mike Swain, cuando demostraba o uchi gari en las pasadas Jornadas de Judo en Torrelavega.

En el campeonato de Europa celebrado en Pamplona en 1988 donde Quino resultó campeón, Mirian Blasco, Begoña Gómez e Isabel Cortabitarte fueron subcampeonas y Carlos Sotillo y Loli Veguillas medallas de bronce, recuerdo al americano en lo alto de la grada tomando notas de lo que ocurría sobre el tapiz.

Para mí, debido a mi incultura de Judo a nivel internacional en aquellas fechas pasaba desapercibido y fue Sergio Cardell el que lo descubrió y me indicó su ubicación.

A partir de entonces le perdí la pista pero guardaba esa imagen, de cómo un campeón, había sido campeón del mundo en Essen en 1987, preparaba sus próximas citas analizando a sus posibles rivales.

Ahora en Torrelavega nos hemos encontrado un Mike Swain, sencillo, cercano y claro.

Demostrando un Judo “a la japonesa”, no obstante paso tres años con Okano sensei en el Seikijuku, lugar que instauró Okano sensei en Tokio para albergar extranjeros que quisieran entrenarse allí.

Ha explicado técnicas básicas, fundamentales, “que todo el mundo conoce” pero que cuando él demuestra y explica tienen un sentido distinto.

La otra protagonista del curso ha sido Isabel Fernández. Isabel Fernández es la judoka más laureada en la historia del Judo español.

Isabel en las Jornadas se ha mostrado como es y como todos la conocemos. Sencilla, espontánea y cercana. ¡Que maja es Isabel…! Comentaba un alumno mío, profesor de Judo en la actualidad pero que no había tenido la posibilidad de tratarla hasta ahora.

Isabel explicó su forma de Judo. Desarrolló las técnicas con las que ha conseguido ganar siempre y como piensa que debido a las nuevas normas de arbitraje debe evolucionar. Demostró la eficacia en sus acciones que le han llevado a estar en lo más alto. Y como dijo Mike Swain en su explicación, “las cosas fáciles son las que salen”, Isabel demostró que con técnicas sencillas “que también todo el mundo sabe” ha sido capaz de llegar a donde ha llegado.

En cada sesión un tiempo importante de randori dirigido y administrado por los entrenadores del equipo nacional júnior, ponía la guinda a las enseñanzas de los maestros.

Como complemento en las Jornadas se realizó un curso teórico para profesores donde se puso encima de la mesa el tema sobre “el Judo y medios de comunicación” que nos ha hecho pensar a todos y nos ha creado una inquietud a los que no la teníamos en este aspecto.

Y antes de cada sesión el Pabellón Vicente Trueba era testigo de cómo el equipo nacional dirigido por Juan Carlos González Purriños y Paco Lorenzo realizaba un trabajo específico de técnica y de táctica preparando al equipo júnior para futuras confrontaciones.

También antes de la sesión de la tarde, las Jornadas ofertaban a los clubes de la autonomía la posibilidad de que sus “peques” y judokas infantiles participaran en unas sesiones impartidas por maestros participantes en las jornadas. Una veintena de niños asistieron a las sesiones impartidas por los profesores aragoneses Juan Antonio Blasco y Antonio Clager.

Resumiendo

Cinco días de Judo intensos, en unas Jornadas consolidadas después de once ediciones donde todos hemos podido conocer de cerca a estos dos grandes campeones y a “sus familias”. Comentar que Sara la hija de Javi y de Isabel, es el clásico “bebé comestible”, risueño y sociable, que seduce a todo el mundo.

Jornadas donde hemos podido disfrutar del Judo clásico, “que todos sabemos”, pero que explicado y exhibido por “los que de verdad lo saben hacer y demostrar”, han sabido transmitir unas formas y unas bases totalmente eficaces.

Jornadas que se han caracterizado por el protagonismo de las categorías júnior y cadete.

Jornadas que terminó el maestro Swain felicitando a los asistentes por la entrega, forma de entrenarse y dedicación durante las Jornadas y aconsejando a todos: ¡no os rindáis nunca en el entrenamiento y haced caso a vuestros profesores!.

Y Jornadas que esperemos que Raúl Merino y Fernando Méndez tampoco se rindan y sigan por mucho tiempo organizando por lo menos con este nivel de calidad.

13-07-10


Dos años ya.

En su momento escribí y publique dos libros uno en 2003 y otro en 2005. Fue en junio de 2008 cuando teniendo entre manos el borrador de un tercero le comenté a Jesús Asensio “creador de la web” la posibilidad de publicar en su página periódicamente unas reflexiones. Le pareció bien la idea y el uno de julio junto a un prólogo expuse en Arajudo lo que fueron las primeras con “Porqué el Judo”.

Determiné que fueran quincenales, porque no sabía hasta que punto iba a poder cumplir sin grandes agobios y con cierto decoro este compromiso que libremente me imponía y que me apetecía hacer.

El respaldo de un borrador de lo que podía ser un libro me daba cierta tranquilidad.

Amigos, alumnos y muchos de los que leéis las reflexiones, os extrañáis de lo prolífico que he resultado escribiendo, pero os aseguro que el más sorprendido soy yo. Me sorprendo cuando acumulo varios artículos, y los mantengo en lista de espera, quemándome en las manos, porque surge una situación más actual que motiva un comentario que en ese momento es más oportuno publicar.

Y a lo tonto a lo tonto llevo, en estos dos años más de cincuenta artículos colgados en Arajudo y seguro que han sido leídos por muchas más personas que mis publicaciones anteriores.

Cuando me recuperaba del accidente (enero 2000), dos alumnos me regalaron el libro “El derecho y el placer de escribir” de Julia Cameron y fue la lectura de este libro el detonante de mi actual avidez por escribir.

Ya por entonces colaboraba en la revista Judo Prensa que dirigían Sara Herguezabal y Azucena Verde y tenía la costumbre de escribir, llevar un registro de mis clases, notas sobre los entrenamientos, competiciones, planes de entrenamientos que me obligué a ordenar a raíz de una ponencia a la que me invitó José Gómez a exponer en un curso en Gandía, pero reconozco que tras la lectura de este libro y quizá por las circunstancias se acrecentó mi necesidad por escribir.

Julia Cameron dice que un escritor se realiza cuando su obra se publica y se lee. Mi mayor satisfacción actual “como escritor” es ver mis artículos colgados en Arajudo, saber que son leídos. Jesús, me ha facilitado un contador de visitas, y cuando analizo vuestros comentarios, tomo buena nota de ellos.

En su momento ya dije que las reflexiones las escribo yo, pero que no son mías. Son de todos, son situaciones que todos vivimos y como ahora tengo más tiempo yo escribo. De alguna forma me gustaría que las sintierais como vuestras. Yo me he erigido en portavoz, pero tratan de situaciones que nos encontramos en el día a día todos los que nos dedicamos a la enseñanza de Judo.

Lo que si quiero decir es que a cada una de ellas le tengo un cariño especial. Especial pues, recuerdo la persona, la situación, el comentario que la suscitó, recuerdo las primeras ideas y las primeras líneas plasmadas en la página del ordenador y recuerdo los comentarios y la ayuda de mis amigos y alumnos más cercanos al leer los borradores. Así va naciendo la reflexión que voy perfilando y corrigiendo hasta que considero que está “escudillada”.

Si en algún momento tengo dudas de si podrá interesar, se la remito a mi amigo Raúl Merino de Torrelavega. Si da su aprobación y el veredicto es favorable, no lo dudo y se la mando a Jesús Asensio. A mi cuando están terminadas y listas para colgar todas me parecen buenas. A mi amigo y socio desde hace 33 años Jesús Sánchez cuando le hago este comentario no le parece bien y me dice “pero esto tendremos que decirlo los demás ¿no?”.

Y finalmente, una vez publicadas, vosotros en ocasiones me dais vuestra opinión. Por Internet veo que en algunas de vuestras páginas las colgáis y “las hacéis vuestras”, y que queréis que os diga,…me encanta…También en clubes de países de habla hispana, Perú, Colombia, República Dominicana, Argentina y también en Brasil hay páginas en que cuelgan las reflexiones y me gusta ver que en otros países se identifican con ellas.

Alguno me tachará de presuntuoso, también hay quien me dice que no sabe como saco tiempo para escribir, puede ser, quizá es la forma actual de expresar mi Judo, ahora doy menos clases, no estoy en condiciones de practicar, estoy menos implicado con salidas, competiciones… y puedo dedicar más tiempo.

El Judo ha sido, es mi vida y me sigue gustando. He descubierto que también puedo vivirlo desde aquí. “Obligarme” a escribir las reflexiones, me ayuda a seguir aprendiendo y me mantiene activo. Ya no puedo demostrar como antes y como me gustaría…, y esta es mi forma de hacerlo.

Desde aquí agradeceros a todos los que las leéis y me animáis a seguir.

Muchas gracias…

01-07-10


Olvido imperdonable. En ¡Ya era hora! de hace dos días, comentando la Worl Cup de Madrid, en el primer párrafo que habla de los campeonatos de nivel celebrados en España, faltó incluir el Campeonato de Europa celebrado en Oviedo en 1998, donde España resultó primera en el medallero.

Isabel Fernández y Ester San Miguel resultaron campeonas, Sara Álvarez y Raquel Barrientos subcampeones y Oscar Peñas y Yolanda Soler medallas de bronce.

Asumo mi culpa y pido excusas por mi negligencia.

¡Ya era hora!.

¡Ya era hora! Los campeonatos de nivel que yo he conocido en España se remontan al campeonato de Europa de 1973 celebrado en Madrid donde Santiago Ojeda se proclamo campeón de Europa. Más tarde cuando aún los campeonatos se hacían por separado, el campeonato de Europa senior femenino celebrado en Madrid en 1981 en que Sacramento Moyano se alzó con la medalla de bronce. En Pamplona se celebró en 1988 el campeonato de Europa, donde Joaquin Ruiz (Quino) resultó campeón, Miriam Blasco, Begoña Gómez e Isabel Cortabitarte obtuvieron la medalla de plata y Carlos Sotillo y Loli Veguillas fueron medallas de bronce. El campeonato del mundo de 1991 se disputó en Barcelona. Ahí Mirian Blasco resultó campeona y Quino subcampeón. Finalmente los Juegos Olímpicos de 1992 también fueron en Barcelona y Mirian Blasco y Almudena Muñoz resultaron campeonas olímpicas y Yolanda Soler, Begoña Gómez, Francisco Lorenzo y Ernesto Pérez consiguieron su diploma olímpico.

Y han tenido que transcurrir 18 años para poder organizar en España un torneo de características similares. Y este torneo ha sido la World Cup de 2010 en Madrid los pasados días 6 y 7 de marzo.

Durante todo este tiempo se ha hablado muchas veces de tratar de establecer en España un torneo “A” con la base del Villa de Madrid o del antiguo Ciudad de Barcelona, pero nunca se llevó a cabo… Y por fin, hemos tenido en España un Torneo “de verdad” y bien organizado.

La Federación Española ha puesto “toda la carne en el asador”, y ha vuelto a demostrar que cuando quiere, lo sabe hacer...

El escenario “La Caja Mágica” recién estrenada en Madrid. Hablo como espectador, el recinto al ser nuevo resulta un poco desangelado, pero el interior del Pabellón, preparado para la competición, impecable.

Por poner alguna pega, el calor que se pasó el primer día y que en un lugar como ese es innecesario pasar y los problemas informáticos o de luz que se produjeron el segundo día dejando unos minutos los marcadores sin funcionar, pero que rápidamente subsanaron los técnicos informáticos.

Un acierto, el “speaker”, no se de su conocimiento en Judo, pero de idiomas… cambiaba de castellano, a inglés, a alemán y a un francés con un acento envidiable.

Un lujo de implicados, todos, todo el personal de la Federación Española, desde el Presidente hasta los últimos voluntarios. El que podía colaborar, estaba allí y cumpliendo con su misión.

Lo que eché en falta, fue poder ver la repetición de algunas imágenes en las pantallas preparadas al efecto.

Y a pesar de todo y antes de seguir, y como las cosas cuando están bien hay que decirlas

¡Enhorabuena!

La competición.

¡Qué difícil es ganar un combate en este nivel!

No pensaba escribir sobre la World Cup. De haberlo previsto hubiera tomado nota de todo y apuntado muchas cosas. Me dediqué a ver la competición y a disfrutar del espectáculo. Hoy tengo un montón de imágenes en la cabeza y un montón de sensaciones de las que quiero escribir para no olvidar, pero seguro que se me escapan muchas que me gustaría recordar.

Antes de seguir comentando la competición, y ahora hablo a los competidores, quiero advertir que diga lo que diga o escriba lo que escriba no quiero que ninguno os sintáis ofendido. Ni por alusión ni por omisión. Nada más lejos de mi intención que faltaros.

El hecho de estar allí compitiendo con los mejores ya os hace merecedores de la admiración y el respeto de todos. Veros competir dando lo mejor de cada uno de vosotros es todo un espectáculo. Tengo que reconocer que cuando os tocaba enfrentaros a según quien, me salía pensar, ¡qué valor!

Voy a intentar ordenar mis comentarios, aunque no se si lo voy a conseguir.

Voy a empezar por los que han conseguido meterse arriba: Miguel Romero y Ángel Parra.

Miguel Romero, “la serpiente siempre caza igual”, decía en un curso Vladimir Barta para expresar como un judoka gana sus combates. En la World Cup, se vio a un Miguel eficaz, sabiendo lo que buscaba, que en todos sus combates, preparaba ya el agarre desde arriba, para al llegar al suelo estar ya listo para girar y llegar a controlar a su rival. Presumo el origen de este trabajo. La de veces que el maestro De Frutos “habrá jugado” con Miguel en suelo, el aprendizaje, la transferencia de sensaciones, ha dado lugar a este Miguel que al resultar medalla de bronce señalaba “al cielo”, imagino que brindando la medalla al maestro.

Ángel Parra, yo lo traté cuando era júnior. Su peso era complicado, porque en júnior y en peso pesado, había judokas de algunos países con un desarrollo mayor y de mucho más peso y me acuerdo que Ángel con los que eran mucho más fuertes y pesados se “achantaba”. Esta vez me ha sorprendido gratamente y he podido ver a un Ángel sin complejos, resolutivo y contundente en sus ataques y que ha quedado tercero.

“No le queda nada…”

El siguiente mejor clasificado ha sido Adrián Nacimiento. El primer combate, creo recordar que lo resolvió en los últimos segundos. Lanzó un grito de contento y de satisfacción al terminar el combate. Cuando miré el sorteo viendo quien le tocaba después, y ver que era el francés y si pasaba el que saliera del brasileño y el inglés, si seguía adelante el coreano… “no le queda nada…” pensé. Pero hay que reconocer que Adrián estaba allí para ganar al que le pusieran delante, y ganó al francés y al inglés y perdió el paso a semifinal con el coreano en un combate al más alto nivel. No recuerdo ahora este combate con detalle, pero si que recuerdo que en aquel momento me pareció un combate de antología. En la repesca volvió a ganar y el combate para el bronce con el ruso, empezó perdiendo de wazari, igualó el wazari y se “dejó pillar” un brazo. Resultó quinto, ganando cuatro combates entre los mejores, pese a su juventud.

David Alarza

Junto a Ricardo Echarte los más veteranos de nuestra representación. Campeón de Europa en su momento, David bregado en este tipo de competiciones ya sabe lo que es estar ahí. Ganó al ucraniano y al alemán. El paso a semifinal perdió con el ruso y el combate de repesca con el georgiano. Se clasificó séptimo.

Y estos son los cuatro clasificados entre los siete primeros.

Nuestros representantes por pesos:

En 60 kgs, no se ganó un combate. Del Campo, Selma, Flox y Furió, “se partieron la cara” pero no pasaron ningún combate. Clemente en la grada, y Pions, el primer día colaborando en una mesa delante de un ordenador, recuperándose de sus lesiones, seguro que se mordían las uñas al no poder estar sobre el tapiz.

En 66 kgs, a priori con nuestro subcampeón del mundo Sugoi, teníamos una buena baza, pero Sugoi ganó al austriaco y perdió con el francés. Cada competición es distinta y no podemos olvidar que Sugoi es el actual subcampeón del mundo y que cuando más te conocen más complicado resulta ganar. Sugoi, no es un cualquiera. Está seguro en el punto de mira de todos los 66. Un combate se gana y se pierde en ocasiones. Con una repesca de las de antes seguro que hubiera estado allí disputando las medallas.

El otro español que ganó un combate en este peso fue el joven de los Uriarte. Ganó al portugués y perdió con el coreano del norte. David Ramírez perdió con el koreano de dos wazaris y Ares Herrero inmovilizado ante el inglés.

En 73 kgs, Javier Ramírez y Sergio Sanz perdieron el primer combate. Pablo Sánchez junto con David Ruiz de 90 kgs, fue el que más combates ganó de los españoles no clasificados. Se impuso al italiano y al chino y perdió con el francés. Se hizo daño en una mano y tuvo que pelear con esa dificultad añadida.

En 81 kgs, Javier Madera se impuso al tunecino y cayó ante un ucraniano. Jorge Benavente también cayó de uchi mata izquierda con otro ucraniano. Mauricio Casasayas perdió con el húngaro y en este peso fue Adrián Nacimiento el que se mostró más resolutivo terminando quinto.

En 90 kgs, David Ruiz se impuso al argelino y al coreano de norte para perder con el esloveno. Ricardo Echarte ganó al coreano y perdió con el lituano. Alberto Arnal no superó al polaco.

En -100 Santiago Diaz fue el único que ganó un combate. Ganó al americano y a continuación perdió con el inglés. Daniel Fernández perdió el primer combate con el iraní, Alejandro Sanmartin con el polaco y David Pérez con el francés.

En +100 kgs, Víctor Canseco ganó el primer combate al representante de Kazkanistan. Perdió con el lituano y se hizo daño en las costillas. Oscar Lozano perdió con el esloveno y David Fernández con el letón.

Sobre el arbitraje

Reiterarme en que considero un acierto el haber eliminado los agarres de piernas. Se ha vuelto a ver un Judo mucho más tradicional.

La implantación de sistema “Care” me parece genial. Tener a un árbitro de prestigio reconocido, que puede analizar una acción conflictiva con tranquilidad, hace que cuando esta se produce, todo el mundo espere su veredicto y acepte su decisión asumiendo que está bien tomada.

Atrás queda la anécdota que se nos contaba de pequeños, cuando en una competición en Japón, arbitrando un alto grado, da por confusión vencedor al que ha sido proyectado y se hace un silencio en la sala porque cada uno de los asistentes antes de opinar pensaron que eran ellos los equivocados.

El “shido gratuito”, sigue haciendo estragos y poniendo a muchos judokas en verdaderos aprietos conforme avanza el combate.

El tema de la repesca, agiliza la competición. Posiblemente algún tercero cambiaría, pero como dice el maestro Chung, “en guerra no hay segundo”.

La vestimenta de los entrenadores. Los entrenadores durante toda la competición han estado cómodos vistiendo el chándal y ropa deportiva sin por ello dar mala imagen. En los combates para medalla se han puesto la chaqueta y la corbata como está estipulado.

Porqué motivo y ¿hasta cuando en España en los campeonatos nacionales van a tener los entrenadores que estar incómodos con chaqueta y corbata desde el principio y durante toda la competición?.

Apuntes de Judo.

Destacar el Judo brasileño. La acción de la final de 90 entre Hugo Pessanha y Tiago Camilo hubiera estado bien poder verla repetida en el momento que se produjo.

La aparición del checo Jezek campeón en 73 kgs. Los checos que he conocido “punteros”, a parte de Vladimir Barta, han sido Sosna y Petricov.

El ruso de 90 Semenov que ganó a David Alarza y nos supo mal, hizo un gesto inapropiado al saludar lo que hizo que se ganase la antipatía del público y a partir de ese momento, cuando salía era abucheado…

Resumiendo

Una World Cup masculina por fin en España con una buena organización.
España con dos bronces, un quinto puesto y un séptimo se clasifica en décima posición de entre 47 países.

Nuestros judokas se han medido, han visto el nivel y a donde tienen que llegar. La clasificación para los Juegos acaba de empezar. Y esto es lo que hay.

“A por ellos”

09-06-10


La liga de Madrid.

Desconozco la historia de la liga de Madrid. No se cuando se inició, ni cuales fueron sus objetivos y pretensiones iniciales ni tampoco como se fue consolidando.

Mi conocimiento se reduce a hace cinco años cuando un grupo de alumnos me expusieron su interés en participar. Al enterarme de que suponía varias fases y distintos viajes a Madrid, desconfiando de la euforia del momento y de que fueran capaces de cumplir, les dije que apoyaría lo que hicieran pero que yo, que en aquel tiempo estaba viajando bastante con el equipo júnior, no quería asumir ningún otro tipo de compromiso y responsabilidad de la que luego tener que responder.

Que tramitaran su inscripción y que se responsabilizaran de diseñar el equipo, de alinear el equipo en cada ocasión y de cumplir con sus viajes. Que yo les acompañaría siempre que pudiera, pero dejando claro que no iba a dar la cara por ellos si no cumplían.

Se pusieron en acción y todos se implicaron. Gestionaron sus “sponsors”, fueron más serios en el momento de acudir a los entrenamientos y esperaban con ilusión la fecha de la liga. Tengo que reconocer, que a mi me sorprendió la actitud, las ganas y decir que la participación en la liga fue positiva para todos. Disputaron la fase de ascenso, resultaron subcampeones y ascendieron a segunda división.

Los años siguientes la tónica fue similar y cada año ascendieron, hasta llegar a división de honor. El año que participaron en división de honor, se clasificaron en la franja del descenso. Con la reestructuración de la liga con solo dos divisiones y con la posibilidad de unirse dos clubes y realizar fichajes, se nos propuso militar en primera. Asumiendo nuestro nivel y teniendo claro nuestros objetivos y prioridades decidimos permanecer y probar la segunda división en estas condiciones.

En segunda división de esta nueva versión, el equipo en la liga ha hecho un papel digno y ha resultado quinto a un puesto del ascenso.

Y después de exponer este resumen de nuestra participación en la liga de Madrid ahora toca analizar lo que ha supuesto la participación en la liga..

La liga de Madrid, tal como ha estado montada hasta ahora, a nosotros (ahora un club de “a pie” sin competidores punteros), nos ha servido para tener un objetivo de competición periódico de un nivel asequible, nada que ver con los actuales campeonatos de España donde pasar el sector en cualquier categoría ya nos supone un triunfo.

Ya he indicado que no conozco los principios ni los objetivos que se planteó la liga de Madrid en sus comienzos. Lo que si puedo decir es que con tres divisiones, división de honor y la liga juvenil, todos los clubes de España, hasta los más modestos tenían y hemos tenido cabida.

Que cada fin de semana que tocaba competir, en el Pabellón Exterior de Consejo, se han juntado cientos de judokas de toda España de distintos niveles, para algún judoka “su competición más importante” y todos han competido, y el ambiente de equipo que se ha formado seguro ha sido positivo para los judokas, para los clubes y para el Judo.

Que el esfuerzo que ha hecho y que hace de organización la federación madrileña alineando a sus federativos, árbitros, cronos y médicos es innegable.

Este año ya, y a partir de ahora será más evidente, que en la liga de Madrid los clubes de “a pie” vamos a quedar relegados. Los judokas punteros de cada club pasaran, algunos ya han pasado, a formar parte de clubes más compactos que los necesitan.

De alguna manera la filosofía de la liga ha cambiado. Esta temporada ya han sido raros los equipos que solo alineaban judokas de su club. Los clubes que han ganado han sido mezclas o tenían “fichajes”.

Lejos quedan los años 1994 y 1995 en que Aragón resultó por dos veces campeón de España por Autonomías, siendo todos los componentes del equipo del mismo club. Eran otros tiempos, nos creció una camada envidiable de judokas que también obtenían resultados individuales y Aragón en esa década y a la sombra de ese equipo tuvo los mejores resultados de su historia.

Ahora es el grupo de Binefar y algún caso aislado donde aparecen, como diría algún político, “brotes verdes” que presagian una nueva etapa de resultados.

A parte del hecho de realizar combates en un ambiente distendido, una variable que se analiza en cualquier proceso de evaluación psicológica es el de cohesión de equipo y este es uno de los factores que hasta ahora ha favorecido la liga de Madrid y normalmente propician todas las competiciones por equipos.

Hablando en la última jornada de la liga con Vicente Cepeda, personaje incombustible del panorama nacional, al que he tratado con mayor frecuencia en mi periodo con el equipo júnior, y al que pienso que siempre es interesante escuchar, me indicaba que hablase con “quien tuviera que hablar” y me asociara o juntara con otro club para tener un equipo más competitivo.

Es una opción. No dudo que sería más competitivo, pero no sería el equipo del club. No sería el equipo formado por los judokas que se han formado juntos y que se entrenan juntos todos los días. No digo que no pudiese llegar a ser un buen grupo de amigos que se entrenasen juntos con cierta periodicidad y me consta que sería la manera de poder competir en la liga actual.

Como alguna vez ya he comentado a mí me cuesta asimilar y asumir los cambios. La liga de Madrid era la competición donde tenían y teníamos cabida todos los judokas y todos los clubes, desde los más potentes hasta los más modestos. Pienso que esta ha sido su mejor función.

Ahora no se si ha sido para participar en un campeonato europeo de clubes o porqué motivo se ha cambiado la estructura y si se quiere ser competitivo hay que hacer fichajes como en el fútbol. La filosofía de la liga ha cambiado. No tiene sentido enfrentar un grupo de judokas de club a una selección de campeones. Ahora es impensable participar con un grupo de club.

De todas formas, teniendo en cuenta el éxito de esta competición por equipos, en cuanto a equipos participantes en estos últimos años, y manteniendo esta, no estaría de más pensar en la posibilidad de instaurar dentro de este mismo formato el campeonato de España por equipos de autonomías.

Diecisiete equipos formados por judokas de cada autonomía, todos contra todos, en tres o cuatro fases y sin complicarse mucho la vida para organizarlo: Pabellón Exterior del Consejo, sábados por la tarde y un árbitro por autonomía que se desplaza con el equipo.

Esto propiciaría la cohesión de equipo dentro cada autonomía y mantendría la motivación por la competición a muchos judokas que no son medallistas en los campeonatos de España individuales y que por equipos tienen su oportunidad.

Posiblemente el cambio realizado en la liga de Madrid sea el futuro para subir el nivel y participar en Europa… quizá haya que realizar fichajes… puede ser, pero la liga de clubes donde cabíamos todos hasta ahora… era la liga de Madrid.

01-06-10


Lo importante es hacerlo.

Fue al profesor Vladimir Barta ahora director deportivo de la FIJ a quien escuché esta expresión en un curso que impartió en Deba allá por los años 80.

Cuando por la mañana nos levantábamos a correr y a hacer físico por la playa, se veía claramente quien estaba habituado y quien no a hacer entrenamiento físico, pero mejor o peor, con mayor o menor esfuerzo todos lo hacíamos y Vladimir Barta para animarnos decía “oye, que lo importante es hacerlo…”

Y es una realidad. Muchas veces hablamos de lo que haremos y de lo que podríamos hacer. Nos proponemos objetivos que nunca cumplimos pero como lo hemos pensado y lo tenemos planificado incluso lo hemos escrito en papel a veces nos engañamos y nos hacemos a la idea de que el trabajo ya esta hecho y no es así.

Lo normal cuando un niño empieza a practicar Judo es que lo haga con una frecuencia de dos días a la semana. De infantil y cadete empieza a entrenarse algún día más. Y cuando se incorpora en el grupo de adultos practica tres días y si comienza a competir llega a entrenarse todos los días. En centros de alto rendimiento y clubes que se entrenan fuerte, los grupos más especializados se entrenan dos veces al día y hacen el trabajo físico aparte.

Cuando el judoka joven empieza a hacer un trabajo físico, para mejorar la resistencia, comienza por correr y para mejorar la fuerza comienza por hacer flexiones, pinos, saltos… para más adelante incorporar un trabajo de ejercicios con pesas.

Dependerá del nivel físico inicial del judoka, pero en un primer momento más importante que planificar en las sesiones series, repeticiones, cargas, tiempos… es más importante crear rutinas de entrenamiento, conseguir que en un proceso de adaptación el judoka vea la efectividad del trabajo y que sienta la necesidad de incorporar a su deporte un trabajo paralelo de preparación física.

Pero no solo de preparación física, también de Judo, el judoka tendrá que realizar trabajos específicos fuera de las sesiones habituales. Trabajo de asimilación de técnicas, de su movimiento especial, de uchi komi, de nage komi, de encadenamientos, combinaciones, kumi kata, contras, agarres…

Y en los dos aspectos físico y técnico, en un primer momento deberá imperar la cantidad sobre la calidad y el judoka se irá definiendo y decantando por unos ejercicios y unos movimientos que configuraran la base de su sistema de trabajo.

Recuerdo hace muchos años, (más de treinta y cinco), que se presentó en el club donde me inicié, un judoka libanés, un cinto marrón. Entonces yo debía ser cinto azul, y lo recuerdo con mi nivel de entonces, mi inexperiencia y mi incultura de Judo de aquella época, pero recuerdo que hacía un o soto gari rápido eficaz, como no habíamos visto nunca y que nos sorprendía a todos. Estuvo solo un mes con nosotros. También hacia uchi mata aunque decía que no lo practicaba tanto porque “le resultaba muy fácil”.

Se quedaba siempre al terminar en el tatami, si nos quedábamos alguno con él hacíamos algo de Judo, si estaba solo hacía tandoku renshiu o hacía físico. Abdominales, flexiones y decía que si nos entrenábamos igual y el mismo tiempo que todos progresaríamos igual que los demás, que el tiempo que nos quedásemos y el trabajo que hiciéramos más que el resto es el que marcaría la diferencia con los demás.

A veces te viene un alumno con un plan de entrenamiento físico que le ha pasado otro alumno o le ha proporcionado un amigo licenciado o estudiante de educación física. Y que seguro es bueno y está bien pensado y confeccionado, y piensa que teniendo eso en la mano ya tiene la solución a “sus problemas”.

La mejor planificación de preparación física, elaborada por el mejor especialista y el mejor programa de Judo confeccionado por el mejor entrenador no sirve para nada si los traspapelamos o se quedan en la estantería y no se realizan.

Los programas más rústicos hechos con sentido común si se cumplen valen mucho más.

Porque como decía Vladimir Barta “lo verdaderamente importante es hacerlo…”

15-05-10


El comportamiento de nuestros judokas.

Cuando recién obtenido el título de monitor, o incluso sin titulación empezamos a impartir clases de Judo, nuestra mayor motivación es transmitir el Judo que sabemos, lo que queremos ante todo es “enseñar” Judo, y entrenar a judokas.

Poco a poco nos damos cuenta de la dificultad que la enseñanza con niños entraña. Y percibimos la importancia de mantener un orden, y conseguir que exista un comportamiento adecuado para poder enseñar y nos ayudamos del Judo para conseguirlo.

Conforme pasa el tiempo, vemos que los movimientos de Judo, bien o mal todos los llegan a aprender. Que el que se propone llegar a cinto negro, con cierto interés y tiempo, con más o menos nivel también lo consigue, que el que se quiere dedicar a competir, compite y tiene mejores o peores resultados dependiendo de sus facultades, de su dedicación, del entorno que conseguimos facilitarle y de lo habilidosos, competentes y prácticos que seamos para motivar y entrenarle.

También nos damos cuenta de que muchos judokas lo dejan después de un tiempo de práctica, algunos sin llegar a cinto negro y otros sin apenas competir o compitiendo lo mínimo, de manera que si solo nos dedicamos a enseñar y a entrenar en esa faceta podemos llegar a sentirnos muchas veces frustrados.

Tengo una clase de niños pequeños de seis y siete años, alguno de cinco. Los de 5 y 6 son cintos blancos o blanco amarillo y los de 7 si han empezado pronto, amarillos. Su comportamiento el correspondiente a su edad y dependiendo de su familia y educación. Unos, serios y formales, otros movidos y revoltosos, (ahora se llaman hiperactivos) y algunos agresivos, prepotentes y maleducados.

Algunos pensaran que exagero, que me muestro duro, al referirme a estos últimos pero en esta edad la agresividad, la prepotencia y la mala educación aunque se mida de otra manera, a su nivel también existe y de alguna manera si no se ponen los medios podrá dar lugar a jóvenes y adultos agresivos, prepotentes y maleducados.

Evidentemente no es solo responsabilidad nuestra resolver esto, pero está claro que mediante el Judo podemos incidir para que este comportamiento de alguna manera se reconduzca.

Son unos veinte entre niños y niñas. Como norma dedicamos de veinte minutos a media hora a ejercicios de calentamiento, siempre con juegos. Diez minutos a las caídas, de manera individual o en grupo… diez minutos, un cuarto de hora a la explicación y práctica de movimientos y el resto al trabajo en desplazamiento y de randori en suelo.

He conseguido que todos lleguen a hacer medianamente bien en pie o soto gari, uki goshi y de ashi barai. Los que van a pasar a amarillo además hiza guruma y los que van a pasar a amarillo-naranja, o goshi. Y en suelo se colocan y distinguen las posiciones de hon gesa gatame, yoko shio gatame y kami shio gatame. Podrá parecer que es poco, pero todos llegan a hacerlos con cierta soltura y a diferenciar perfectamente la idea de segar de o soto gari, de barrer en de ashi barai, de tirar por la cadera en uki goshi, de levantar en o goshi, y de tener clara la diferencia de donde deben tirar en o soto gari y en hiza guruma.

Y aún teniendo claro que estos conceptos servirán de base para el que vaya a ser cinto negro o vaya a competir, entiendo que más importante que conocer todo esto, es el proceso de aprenderlo y de intentar perfeccionarlo, con lo que implica de atención, trabajo, esfuerzo, cuidado, responsabilidad, relación con sus compañeros, lo que les ayuda a mantener un comportamiento adecuado.

Me gusta cuando un poco antes de terminar, llegan los de la clase siguiente dos, tres, hasta cuatro años mayores, con su cinto naranja, naranja-verde, incluso verde, piden permiso para entrar, han vivido esa clase (“ahora son mayores”), entran y se sientan discretamente y observan como se va desarrollando la sesión. Se sienten “veteranos”, sienten su responsabilidad y ponen especial cuidado en su forma de actuar.

Y naturalmente aprovecho la situación. Reúno la clase, presento a los recién llegados, comento que ellos han pertenecido a esta clase, y les pido una demostración delante de todos de los movimientos que estamos trabajando. Conscientes y felices de su protagonismo, sacan lo mejor de ellos mismos en la demostración. Con una corrección inusual (que a veces en su grupo olvidan), saludan ceremoniosos y efectúan las técnicas que solicito. A veces saco a un pequeño del grupo, y le pido que repita lo que acaba de ver, y pido a “estos mayores” que opinen y corrijan.

A continuación por parejas todos repasan lo explicado y “los mayores” se pasean entre los pequeños corrigiendo y ayudando cuando lo consideran necesario.

Terminada la clase, nos disponemos a saludar, los de la clase en su sitio en la fila, y “los mayores” en un espacio a mi lado que reservo especial para ellos. Cuando a algún pequeño hay que llamarle la atención porque molesta al de al lado, tarda en colocarse, no se sienta bien, no lleva el cinto bien anudado, habla en voz alta…le hago ver que a los “mayores” no he tenido que decirles nada desde que se han incorporado, han entrado discretamente y pidiendo permiso, han estado sentados observando hasta que he solicitado su colaboración, que han hecho de manera impecable y después han ayudado a que todos lo hicieran mejor.

Y explico que esa diferencia es debido al color del cinto, que por supuesto indica que saben más técnicas, pero que sobre todo lo que el cinto indica es que llevan más tiempo de Judo y también implica una madurez de Judo mayor y en consecuencia un mejor comportamiento. Que en algunos de los pequeños ya se va notando, y que conforme sigan haciendo Judo poco a poco el comportamiento de todos deberá ir en esa dirección.

Termina esa clase y comienza la siguiente. Los que han participado en el final de la de pequeños, satisfechos, especialmente motivados y “conscientes de su madurez”, que sin querer, contagian a los que van llegando. La clase se desarrolla con normalidad, los contenidos adaptados a la edad, aunque no es raro que nos encontremos con algún “niño que nos complica la clase” y que necesita más tiempo de Judo para madurar.

Llega con anticipación algún adulto cinto negro o marrón, pide pasar, pasa y me encanta que sea así. Ha pasado tantas horas en el tapiz que lo entiende como algo suyo, se encuentra como en casa, conoce los grupos, reconoce la forma de comportarse bajo la influencia del Judo, y sabe el comportamiento que hay que observar en el club.

No hay que decirle nada, conoce como tiene que comportarse en el tatami, en el vestuario, en el club, cuando sale del club, cuando llega a casa, en casa…, cuando sale con sus amigos, cuando va de fiesta… y si alguna vez fuera del entorno del Judo no lo hace así…, es consciente de su trasgresión.

Si hemos conseguimos transmitir a nuestros alumnos durante el tiempo que han practicado o practican Judo esa forma de conducirse, y saben trasladarla fuera del tapiz, como profesores de Judo podremos sentirnos satisfechos y plenamente gratificados.

01-05-10


¿Estás entero?.

Es la pregunta que suelo hacer al competidor cuando sale después de perder un combate.

Porque lo peor que le puede pasar a un competidor en un combate, no es perder. Lo peor que le puede pasar es lesionarse.

Ganar o perder es una consecuencia del desarrollo del combate y siempre habrá uno que gane y otro que pierda. Ahora bien si después del combate están “enteros” podrán retomar su vida normal y sus entrenamientos.

Y esto peor es lo que ha pasado en este campeonato sub23 al equipo de Binefar… lo peor no es que Roberto Marín, Kevin Manero, Sonia Terrades y algunos más hayan perdido, que también, lo peor es que Daniel Pions y Raúl Clemente hayan salido del campeonato lesionados.

Los dos han sido este año campeón y subcampeón en el senior, y en el universitario y en el último campeonato oficial de este año, el sub 23, los dos han salido tocados.

Tanto Daniel como Raúl llevan desde infantil y cadete disputando y ganando las medallas en los campeonatos de España lo que les ha llevado a formar parte del equipo nacional en sus distintas categorías. Durante todo este tiempo los dos se han ganado el aprecio y cariño de entrenadores, compañeros y público.

Como he comentado en alguna ocasión un judoka se gana el favor del público por la forma de expresar su Judo, de ganar los combates y de comportarse en el tapiz.

En este campeonato Daniel en la semifinal con Luis Flox después de llegar a la técnica de oro tras un combate duro y complicado, pues los dos se conocen bien, Flox sorprende a Pions con un giro y marca yuko. La sencillez con que Daniel encajó esa derrota, igual que ha encajado siempre las victorias y la misma que muestra siempre dentro y fuera del tapiz es lo que le ha hecho ganarse las simpatías de todo el mundo.

Antonio Clager, su profesor y entrenador, un soñador, un todo terreno, “eterno insatisfecho”, “eterno incomprendido”, quizá un poco alocado pero en esta década ha sido el entrenador que ha conseguido para Aragón la mayor parte de los resultados nacionales. Ha conseguido que Binefar, una pequeña población oscense de 8000 habitantes “suene”, y se conozca en todo el ámbito del Judo español.

A Antonio Clager, enamorado del Judo, por el Judo no se le ha puesto nunca nada por delante. Desde marchar al Torneo de París en coche, furgoneta, autocar…solo, con alumnos, con padres y alumnos y a los Juegos de Atenas…con un autocar lleno de niños y padres del club y muchas más locuras que él solo sabe…

Habitualmente después de cada campeonato le he mandaba un sms felicitándole cuando sus alumnos conseguían resultados. Esta vez y a la vista de lo sucedido no me he atrevido.

Desde aquí aprovecho este escrito para felicitarle por los resultados de este sub23 (una plata y un bronce) y por su trabajo, ilusión, entrega y resultados que en una población pequeña y luchando contra viento y marea consigue alcanzar.

Felicitarle por el conjunto de deportistas que lleva entre manos y especialmente por estos dos, los pioneros, los que abren camino, los que mejores resultados en Judo han obtenido (hasta ahora), y los que por su forma de ser y de expresar su Judo se nos ganan fácilmente.

Daniel, Raúl, desde aquí desearos que vuestra recuperación sea rápida y que volvamos todos enseguida a disfrutar viéndoos evolucionar sobre el tapiz.

Y a ti Antonio, no desesperes, cuesta ser profeta en su tierra. Y a ti a veces es complicado entenderte.

Y ahora la pregunta Antonio, es para ti ¿estás entero?

Y cambiando de tema y refiriéndome al campeonato.

El pabellón aunque pueda mejorarse, a años luz del de Arganda. Aunque tener encerradas las mesas central y de cronos, a federativos y árbitros, que para salir tenían que atravesar el tapiz, daba lugar a situaciones un tanto pintorescas.

Desde árbitros que esperaban a que terminase el combate del tatami 1 y que pasaban con los zapatos en la mano, hasta alguno que pasaba sin ningún decoro y pisando fuerte. Aunque la mayoría se notaba que se sentían incómodos, tanto árbitros como federativos por pasar calzados y lo hacían rápido y como de puntillas.

Con una simple tira de moqueta de un ancho de metro o metro y medio colocada en el extremo del tatami se hubiera solucionado.

Con respecto a las nuevas normas, no dejar agarrar las piernas me sigue pareciendo un acierto. El shido gratuito sigue haciendo estragos. Cuando el competidor se da cuenta…ya está fuera.

El tema de las repescas a partir de cuartos hace más corta la competición. Si se buscan solo dos finalistas, sobran todos los combates de repesca (en guerra no hay segundo decía el maestro Chung), pero si el campeonato se pretende que sirva para algo más, habrá que pensar algo.

Sigo sin entender la obligatoriedad de la FIJ porque el entrenador vista chaqueta y corbata (en muchos casos aunque la mona se vista de seda…). El chándal oficial del equipo, si lo viste el entrenador, identifica a su equipo y de alguna manera lo enaltece.

Y decir que la competición sea en Madrid (lo menos malo para todos) y que sea en sábado… resulta más cómodo.

25-04-10


Se ha ido "Papito".

Papito es como bautizamos cariñosamente a José Juan en un viaje a la copa FEDO en Republica Dominicana en verano de 2006 un grupo de júniors formado por David Ramírez, Jesús Maquieira, Francés González y Víctor Canseco. Yo los acompañaba como entrenador y José Juan López Recarte era el delegado.

Recuerdo que en el aeropuerto de Barajas nos instruyó en las costumbres del país que íbamos a visitar, lo que podíamos y no podíamos hacer asi como nos debíamos comportar en las distintas situaciones.

Instalados en Santo Domingo, pasó con nosotros los dos primeros y los dos últimos días. El tiempo intermedio lo dedicó a visitar a unos familiares que tenía por la isla.

Yo entonces apenas lo conocía. Lo conocía por haber coincidido en los cursos que en el Temple sur Lot impartía el maestro Leberre y como Presidente de la Federación Vasca en los sectores y en los torneos que se organizaban en Rentería, Fuenterrabia y por el País Vasco.

El tiempo que estuvo con nosotros trato de hacernos la estancia más llevadera.

Recuerdo el primer día en la playa. Durante la conversación, David Ramírez con el desconocimiento que caracteriza a la mayor parte de los competidores jóvenes le pregunta ¿pero tú has hecho Judo?...sin inmutarse dijo “bueno un poco…, soy 7º dan…”

Terminada la competición, a su regreso el último día nos llevó a visitar la parte vieja de la ciudad y al restaurante donde se podía comer “la mejor carne de la isla”.

Me entero de la noticia en la página de Arajudo y durante todo el día no he podido apartar la noticia de mi cabeza. No puedo decir que fuéramos especialmente amigos. Nuestra relación se ha reducido a encuentros puntuales en competiciones y cursos, al viaje en que coincidimos y poco más, pero tengo que admitir que siempre tuvo un trato deferente conmigo.

No se cuantos años ha sido Presidente de la Federación Vasca, yo desde que tengo conciencia de conocerle pienso que ya era Presidente.

Seguro que como todos los que han tenido cargos de responsabilidad y tenido que tomar decisiones habrá tenido sus partidarios y detractores, sus críticos y sus aduladores pero lo que en realidad queda es el trabajo día a día realizado en la Federación y a favor del Judo.

Ahora “Papito” descansa ya en paz…

20-04-10


El shido gratuito.

En el momento del combate como entrenador lo que quiero es que mi judoka gane, pero si en el transcurso del combate puedo elegir sobre un resultado, en caso de igualdad a yukos prefiero que el yuko a favor de mi judoka sea por acumulación de sanciones que por proyección.

Evidentemente prefiero que mi judoka sea capaz de ganar proyectando, pero estoy hablando de una hipótesis en caso de igualdad y un yuko en contra por acumulación de sanciones es mucho más “peligroso” pues se puede transformar en wazari con mucha facilidad.

Desde que ha comenzado a aplicarse la nueva normativa el primer shido se anuncia y se anota, pero no sube ninguna valoración en el marcador, así que muchas veces en el principio del combate el competidor acepta que se le sancione con un shido con cierta inconsciencia, como si realmente fuera gratuito. Y no se da cuenta de que ese primer shido abre las puertas a la posibilidad de sufrir una segunda parte del combate agónica.

Muchos combates por la forma de iniciarlos los competidores también comienzan con falta de combatividad para los dos, sin parecer importarles mucho.

Sin embargo en cuanto sube un segundo shido al marcador el competidor se encuentra con un yuko en contra y un yuko obtenido por shidos que puede pasar a wazari con facilidad es mucho más peligroso que un yuko de proyección que nunca pasará de ser un yuko.

Después de asumir un segundo shido, con un yuko en contra, el competidor bajo ningún concepto puede admitir otro shido más, lo que le pondría a punto de perder el combate. Y la mejor forma para no admitir un shido más es mostrando una actitud ofensiva con la que quizá consiga proyectar pero que al menos tiene que intentar hacer como si quisiera obtener él, una penalización sobre el contrario. Tiene que hacer lo indecible y para evitar ser sancionado con un shido y la actitud que hay que demostrar es la de “ir a por todas” por supuesto sin cometer fallos.

Hay judokas especializados en obtener shidos por falta de combatividad dominando con el agarre y los desplazamientos y agobiando al rival para provocar falsos ataques…

Sergio Cardell indicaba una estrategia para conseguir que sancionasen al rival por falta de combatividad. Explicaba que había que realizar varios ataques seguidos y a continuación bloquear al rival para que no pudiera atacar. Si el árbitro aún no había sancionado, al ver a los dos parados decide sancionar y ¿a quien va a sancionar?, ¿al que acaba de realizar varios ataques seguidos, aunque ahora este parado? ¿o al que acaba de sufrir los ataques que de alguna manera ha podido defender y ahora también esta parado (porque el contrario no le deja hacer…)?

Imagino que la FIJ lo habrá estudiado bien, (doctores tiene la iglesia) pero a priori da la impresión que esta normativa favorece las ventajas y victorias por acumulación de sanciones antes que por aplicación de técnicas, aunque analizando competiciones quizá no es así. El Torneo de Paris de este año ha sido si cabe el más espectacular de las últimas ediciones.

De todas formas resulta triste ver como un combate se le va de las manos a un competidor sin apenas haber podido aplicar sus técnicas, sin que le hayan tirado porque al principio del combate no le haya importado encajar “un shido gratuito”.

15-04-10


¡Hay que verlo!.

Esta ha sido la respuesta que siempre ha dado mi amigo y socio Jesús Sánchez, árbitro internacional de reconocido prestigio, cuando se le ha preguntado su opinión sobre alguna acción producida en un combate que él no ha visto.

Ahora con la aplicación de las nuevas normas, estamos todos un tanto confundidos.

La interpretación por parte de los árbitros en distintos encuentros no es la misma.

La regla de la FIJ dice:

“Todos los ataques directos con agarres o bloqueos con una o dos manos o con uno o los dos brazos por debajo del cinturón están prohibidos”.

La regla escrita está clara: agarres o bloqueos. Pero no todos tenemos el mismo criterio a la hora de juzgarlo.

En una de las últimas jornadas de la liga en Madrid, estuve sentado junto a un árbitro responsable de tapiz, al que conozco hace tiempo y me consta su buen hacer y su veteranía arbitral, viendo un combate, un competidor hace un amago de ataque de un movimiento de cadera, el rival “toca” o “bloquea” un segundo con su mano la pierna del rival, los árbitros se reúnen y mientras “discuten la jugada”, le digo ¿has visto?, me dice que si y cuando le pregunto que haría, me dice que él si no ve claramente una acción de agarrar para atacar no sancionaría. El trío en este caso piensa lo mismo y decide dejar continuar. Pero ¿y si el trío recuerda la definición estricta de la norma (agarre o bloqueo) y decide aplicarla?

No podemos estar dependiendo del criterio de cada árbitro. Está claro que cuando surge una novedad, a veces cuesta instaurarla pero es importante que todos sepamos a que tenemos que atenernos.

El ataque directo se ha entendido con cierta facilidad y prácticamente se ha suprimido y cuando se produce se sanciona con hansoku, pero el bloqueo, el hecho de bloquear, cuando se bloquea “solo un poco” no está tan claro.

Un agarre de pierna o un kata guruma encadenado tras otro movimiento esta permitido pero un kata guruma producido después de unos ataques sucesivos de los dos, hay quien lo considera como un ataque encadenado y sin embargo en este caso puede ser un ataque directo dentro de otros muchos ataques. Esta acción tampoco resulta tan clara para todos.

Un te guruma como respuesta a un ataque de harai goshi se entiende fácilmente.

Que ante un agarre cruzado, se puede aplicar te guruma también se suele entender, aunque a veces surge la duda de si existía o no un agarre cruzado antes de la aplicación de la técnica.

En la liga de Madrid había muchos árbitros jóvenes, unos nuevos aunque otros con mucha mili a sus espaldas, todos seguro con voluntad de hacerlo bien, pero algunos sin un criterio claro sobre la aplicación de esta norma.

En el Torneo de París estaban Barcos y Schneider como responsables de tapiz y lo cierto es que tuvieron trabajo. En el campeonato de España había un comisionado en cada tatami y en caso de duda o de confusión con ayuda del sistema Care solucionaban el problema pero ¿y si no lo hay?

La primera vez que yo sufrí esta norma recién estrenada en la persona de un alumno fue en un campeonato regional. Mi alumno como defensa se le “escapo” la mano y tocó el pantalón, el comisionado llamó al trío arbitral y…hansoku

Personalmente esta nueva norma de prohibir agarrar las piernas me parece un acierto, en los campeonatos de España celebrados hasta ahora y en el Torneo de Paris, se ha visto una forma de Judo distinta con la aplicación de técnicas mucho más tradicionales.

Yo ahora en mis entrenamientos aconsejo, hasta que se unifiquen los criterios y ver como queda todo esto, que bajo ningún concepto hay qué tocar el pantalón, es una forma de “curarse en salud” y evitar expulsiones en este periodo de adaptación, hasta que todos lleguemos a entender lo mismo.

Y si se produce una acción conflictiva, como dice Jesús, “hay que verlo…”

31-03-10


Si cuando vas a coger un tren llegas un minuto tarde, pierdes el tren.

Me parece recordar que fue al catalán Cesar Páez, profesor de Judo pie en un curso de entrenadores, al que oí esta observación.

Cuando empecé a hacer Judo lo normal era que los niños fuéramos llegando y una vez en judogi esperásemos jugando en el tatami al profesor. Por supuesto los juegos eran carreras, peleas etc…Cuando llegaba el profesor y conseguía colocarnos en posición de saludo, saludábamos y comenzaba la sesión.

Cuando yo comencé a impartir alguna clase seguro que hacía lo mismo. Unas fortuitas e inoportunas lesiones en esos preliminares hicieron cambiar mi forma de actuar.

Aprendí y luego el paso del tiempo me dio la razón que una gran parte de las lesiones en las clases de Judo se producen en ese tiempo antes de empezar la clase, en que los niños juegan descontrolados.

Por esta razón y por un problema de orden en mis clases infantiles el primero que entra siempre en el tatami soy yo. Si no estoy, hasta que no llego no pasa nadie a ponerse el judogi.

Y cuando estoy soy el primero en cambiarme. Los alumnos no pasan a cambiarse hasta que ya hay un grupo importante y faltan escasamente unos minutos para que se cumpla la hora de comenzar.

Conforme van pasando a la sala donde les espero, comienzan a hacer algún tipo de trabajo o juego de calentamiento. Los que van llegando se incorporan al grupo. Cuando intuyo que han llegado todos, a veces con saludo a veces sin él, el trabajo va derivando en los contenidos de la clase.

Con los adultos conforme llegan empiezan a trabajar en suelo o a hacer uchi komi según corresponda ese día. Entiendo los problemas con los que se pueden encontrar en el momento de venir al club.

Compromisos de última hora, problemas de tráfico, dificultad para aparcar… a veces es complicado llegar a la hora aunque si tuviesen que coger un tren, lo preverían y seguro que no llegarían tarde.

Las pasadas Navidades yo había quedado para recoger un alumno, que regresaba de Madrid en el Ave a las 8 de la mañana. A las seis me llama desde Madrid para decirme que a causa de una nevada inusual estaba en el taxi en un embotellamiento porque la circulación estaba prácticamente colapsada y no iba a llegar al AVE que salía a las 6’30 que por supuesto no le iba a esperar.

El profesor Páez decía que tomando al pie de la letra el argumento del tren, el que llega tarde no debería entrar, aunque entiendo que si cumpliésemos esta premisa, muchos días nos encontraríamos muy solos en el tapiz.

De todas formas en un examen en la universidad si llegas tarde empezado el examen, no se te ocurre entrar, lo que sucede en realidad es que no llegas tarde…

Lo que también me cuesta entender es al alumno que aparece una vez empezada una clase o un entrenamiento, que llega tarde, ve la sesión empezada, y en vez de apresurarse se “pasea” por el club y hasta se permite el lujo de pararse a mirar fotos o a leer el tablón de anuncios para llegar al vestuario y cambiarse con cierta parsimonia como si fuera sobrado de tiempo.

Hay un dicho que aconseja “a los sitios hay que llegar el último e irse el primero”, y en ocasiones es lo adecuado y lo más cómodo, pero en el caso del profesor de Judo en el momento de impartir clases, el profesor de Judo tiene que llegar primero y salir el último.

A todos nos ha pasado que por cualquier razón, llegamos justos o tarde al club o colegio, en el momento de dar la clase y encontramos los niños nerviosos esperando o jugando antes de la clase. Entonces nos cuesta más centrarnos y hacernos con la clase, y es mayor el tiempo que transcurre hasta que nos encontramos a gusto.

Concluyendo:

El profesor debe llegar con tiempo a la clase, con tiempo para que tranquilo pueda pensar en la sesión y esperar a los niños, lo que derivará en una sesión mejor impartida, y la clase se desarrollara de la mejor manera.

Y el alumno tiene que concienciarse y llegar a la hora. Con los pequeños puede resultar más fácil pues tienen menos ocupaciones y a los mayores hay que intentar hacerles entender que “si cuando vas a coger un tren llegas un minuto tarde…” pero de cualquier manera cumplir los horarios y que los que llegan tarde se vayan incorporando y adaptando al trabajo que en ese momento se esté realizando…

14-03-10


Incómodo para todos.

No dudo que tiene que ser muy complicado y laborioso organizar un campeonato de España, pero organizar un campeonato de España seguro que es algo más que concertar un polideportivo, organizar las listas de competidores y hacerles hacer sus combates.

De incomodo podría clasificarse el campeonato de España júnior celebrado en Arganda el pasado día 6 de marzo porque resultó incómodo para prácticamente todos los estamentos.

Para los árbitros, que empezaron por tener que improvisar la cafetería como sala de reunión y luego durante la competición, estar amontonados en pequeños bancos, agobiados por la falta de espacio.

Incómodo para los entrenadores que sumado a la obligatoriedad de vestir chaqueta y corbata (a la que la mayoría no están acostumbrados), a la tensión añadida que supone la incertidumbre del resultado, veían impotentes la falta de espacio para que sus competidores realizasen un calentamiento en condiciones, para que pudieran dejar sus cosas y para poder estar durante la competición.

Incómodo para federativos y equipo técnico sin lugar definido donde ubicarse y sin posibilidad de crearlo.

Incómodo para presidentes autonómicos, director deportivo, personal vip que estuvieron toda la mañana deambulando detrás de la mesa central, “mendigando una silla” que no había, ni había lugar donde ponerlas.

Incómodo para los competidores, los protagonistas del acto, que desembarcados a las 8’15 de la mañana tuvieron, primero que saltar unas vallas para ubicarse en lo alto de unas gradas plegadas que por lo visto era el lugar que se había pensado para que estuvieran. Que después de poder disponer de media hora del tapiz de la competición se tuvieron que contentar con una sala de calentamiento de 6x15, un total de 90 metros para 250 judokas con todas sus bolsas apiladas en un extremo, que hacia que tener que cambiar de color de judogi les supusiera un verdadero problema. La competición comenzó a las 9 de la mañana con los pesos bajos. La segunda ronda de pesos comenzó pasadas las 12’30…

Incómodo para los espectadores, que desde cualquier punto de la grada destinada para ellos no veían más que la mitad de los tatamis donde se disputaban los combates de la categoría masculina lo que obligaba a los más avispados a sentarse pegados a la valla, y complicaba más la visión a los que se quedaban detrás, eso unido a que la megafonía no se entendía…

Y la causa principal de todas estas incomodidades evidentemente son las condiciones del pabellón. Un pabellón que en tren de cercanías y metro cuesta hora y media llegar desde Madrid, perdido en un polígono industrial…

Un pabellón pequeño (para Judo), que con los cuatro tapices montados, quedaba una franja de 50 cms escasos en el lateral por donde tenían que pasar las competidoras y sus entrenadores haciendo equilibrios para no pisar el tapiz y teniendo que cederse el paso con los que volvían.

Un pabellón pequeño sin una sala de calentamiento en condiciones, sin un lugar donde estar los competidores durante la competición, sin una sala donde tener una reunión arbitral.

Un pabellón pequeño sin sitio físico donde ubicar a presidentes autonómicos, tesoreros, equipo técnico, entrenadores nacionales de la categoría.

Con una megafonía que no se entendía…

Y a pesar de todo el campeonato salió adelante. Se cumplieron horarios. Los encargados de “sacar” la competición adelante desde la mesa central demostraron una vez más su competencia y profesionalidad en el momento de hacerlo.

Los árbitros, a pesar de las incomodidades cumplieron con su misión. Los entrenadores, encorbatados desde el principio, (la FIJ solo obliga en las finales), se adaptaron a las circunstancias. Los competidores, no en las mejores condiciones, pero cumplieron. Y el público, compuesto de familiares, amigos, practicantes de Judo, habituados a estas incomodidades como judokas o “judokas consortes” se adaptaron a la situación.

Quizá yo venga ahora influenciado por haber asistido hace tres semanas al Torneo de Paris. Quizá no sea comparable, pero lo que está bien está bien y lo que se pueda copiar si es bueno… En esta competición hay un grupo de personas que se encargan de la organización y de conjuntar todo y durante toda la competición están pendientes de que todo salga bien y esté a punto. El pabellón francés de Bercy es impresionantemente grande pero desde cualquier sitio en las gradas ves todo el pabellón. Existe una zona de gradas solo para los competidores desde donde tienen fácil acceso a la sala de calentamiento. La sala de calentamiento es grande y acorde con el número de competidores que tienen que calentar.

Los árbitros forman un colectivo importante y reconocido, al comienzo de la competición realizan un desfile y son presentados, luego los ubican y perfectamente pueden seguir la competición.

Existe una zona vip, para los presidentes departamentales, altos grados (7º, 8º 9º y algún 10º dan), y gente importante. A nuestro Alejandro Blanco lo colocaron allí cerca de Courtine… Y allí todo resultaba cómodo…

Y dicho esto, como no solo es criticar y hay que buscar soluciones voy a exponer como pienso que se pueden mejorar estos campeonatos en España, dado que también hace unos días con los cadetes creo que hubo cierta desorganización…

Un responsable de la Federación debe visitar el pabellón y cerciorarse de que caben los tapices que se quieren montar, de que hay una sala que se puede habilitar como sala de calentamiento suficientemente grande, de que haya una zona en las gradas para los competidores con acceso fácil a la zona de calentamiento desde donde puedan seguir la competición, que haya sitio suficiente para además de la mesa central, una mesa para que el equipo técnico pueda seguir la competición, un lugar destinado para los árbitros de cada tapiz. Que la megafonía se entienda y que exista una zona donde se pueda colocar a la “gente importante”, altos grados, presidentes autonómicos, autoridades…

Otra cosa que estaría bien es instaurar un horario de competición, aunque sea aproximado pero para que los judokas del segundo turno sepan que “hasta por lo menos las 12” o la hora que se prevea no van a empezar y puedan realizar el calentamiento adecuado.

Reiterar que me parece un acierto que los campeonatos sean en Madrid, que realican en un día y que sean en sábado.

Y para terminar, felicitarnos a todos los participantes, competidores, entrenadores, árbitros, técnicos, federativos, administrativos, equipo médico y público, que a pesar de las incomodidades sacamos adelante el campeonato y que seguro que pasados dos días solo recordamos lo bueno y volvemos con la esperanza de ver mejoras.

A todos los que habéis participado felicitaros por haber pasado el sector y llegado hasta aquí. A los que no habéis subido al podio, animaros a evaluar vuestra actuación y preparación, tomar decisiones y aplicar los cambios que consideréis oportunos.

Y a los medallistas felicitaros y deciros lo que ya dije a los senior. Advertir que esto no es más que el principio. Ahora queda puntuar en los torneos internacionales para aseguraros la participación en el europeo y en el mundial. Ya sabéis lo que toca…

08-03-10


Cuando un niño nos complica la clase.

Es normal que en un grupo, que en una clase de Judo siempre haya un niño que por su forma de actuar nos altera y nos “complica la vida”. Por bueno que sea el grupo siempre surge un niño que “destaca” sobre los demás en ese sentido.

Y seguro que el niño no es malo porque a ciertas edades no se puede ser malo, pero que por educación, por caracter, por arrastrar cierto complejo, por las razones que sean... su comportamiento no es el idóneo.

Ultimamente a estos niños se ha dado por llamar “hiperactivos” y seguro que tienen algo de hiperactividad pero en la mayoría de los casos no solo es ese el problema.

Casi siempre el problema se manifiesta ya en casa. No solo complica la sesión al profesor de Judo. Complica la vida a sus padres, complica la vida a sus profesores en el colegio, incordia a sus compañeros...

La mayor parte de las veces el niño tiene un problema de inseguridad y de adaptación y por eso tiene que llamar la atención. Quizá se siente inferior, el caso es que arrastra un problema y de alguna manera el niño tiene que demostrar que existe.

Muchas veces los profesores no sabemos como tratarlo. Los profesores de Judo sin ser pedagogos ni tener estudios de psicología a base de tratar con muchos niños tenemos ciertas nociones y también intuición para aplicarlas.

Ante su comportamiento, en ocasiones mostramos indiferencia, intentamos entenderlo dialogar con él, le reñimos, le castigamos, lo echamos de clase, hablamos con sus padres y muchas veces solo conseguimos agrandar el problema o “echar cubos de agua”, y conseguir que en algunas clases se comporte, que parezca que se está reconduciendo aunque enseguida vemos que solo ha sido un espejismo.

Yo ahora estoy exponiendo uno de los “problemas” con el que muchas veces nos encontramos los profesores de Judo. Desde aqui voy a tratar de exponer un punto de vista de como intentar solventar y tratar de reconducir algunas conductas a las que nos tenemos que enfrentar muy a menudo. Seguro que todos los profesores habeis tenido vuestros casos en esta parcela y seguro que muchos los habeis resuelto y los resolveis con la soltura que os da vuestra experiencia, madurez y conocimientos.

No soy el más indicado para “sentar cátedra” en este sentido. Decir que yo tuve que dejar un colegio donde llevaba más 20 años dando clase de Judo, porque la madre de un niño realmente complicado, que hacía las clases imposibles, me acusó ante la APA de haberle faltado al respeto cuando le expuse la problemática del niño. Pero esto será en su momento motivo de una reflexión aparte.

Ahora lo que nos concierne es como podemos mediante nuestro trabajo y nuestra mejor arma “el Judo” conseguir que ese niño que nos complica la clase deje de hacerlo.

Como hemos indicado al principio, el niño se comporta asi la mayor parte de las veces por inseguridad y por arrastrar un cierto complejo de inferioridad y nuestra misión principal será adaptarlo, darle seguridad y conseguir que ese niño supere las causas que le hacen comportarse asi.

Alguno me tachará de prepotente por permitirme dar pautas en este tema, pero no hay un libro que enseñe a ser profesor de Judo y a tratar a los niños en las clases de Judo y si todos los que estamos interesados y que nos preocupamos, tenemos la posibilidad de transmitir nuestras experiencias, pienso que nos puede ayudar a todos.

Muchas veces al niño molesto que nos hace la clase imposible, tendemos a orillarlo y obviarlo, y en realidad lo que tenemos que hacer es todo lo contrario.

Al niño inseguro y con cierto complejo que busca llamar la atención, pienso que hay que dotarle de un cierto protagonismo. Pero el protagonismo se lo tenemos que dar nosotros y no permitir que se lo tome él cuando quiera. Y para ello, nos tenemos que fijar en sus facultades y explotarlas. De alguna manera reafirmarlo y delante de todos poner en evidencia sus cualidades, que a partir de ese momento, él se va a preocupar de potenciar...

En cuanto se da cuenta de que contamos con él, de que se le tiene en cuenta en el grupo, resulta mucho más facil conseguir que nos haga caso y su comportamiento empieza a cambiar.

Es muy facil, llegar a querer al niño que se porta bien, que te hace caso, te entiende y que además hace bien Judo, con éste normalmente nunca tendremos problemas. El tema es llegar a querer y llevarse bien con el que te hace la vida imposible, con el que no pone nada de su parte, y es para ese, para el que hay que buscar la solución.

Al niño que te da problemas hay que integrarlo, hay que promocionarlo y hay que quererlo y en cuanto se sienta integrado, importante y querido, seguro que notaremos cambios en su actitud.

Antes, los profesores de Judo “castigabamos” a los que revolucionaban la clase a hacer uchi komi o a hacer flexiones de brazos o abdominales, pensando en que asi aprovechaban el tiempo y que por lo menos se ponían fuertes. Actuando asi el niño asociaba los abdominales, las flexiones y los uchi komi al castigo, lo que evidentemente era un error, porque el judoka necesita ejercitar los abdominales y hacer flexiones de brazos para desarrollar la fuerza y los uchi komi para mecanizar, aprender y sentir los movimientos de Judo.

Si quiere incordiar y molesta durante la clase de Judo, lo que más le puede afectar, puede ser tenerlo sentado sin hacer nada, mirando a sus compañeros, y asi quizá le entren las ganas de incorporarse. El hacer uchi komi, abdominales y flexiones es un privilegio para los quieren progresar, para los que merecen ponerse fuertes y aprender. Hay que conseguir que lo entiendan asi.

Y para finalizar quiero exponer a continuación, unas estrategias para motivar que apunta el prestigioso psicólogo y educador Bernabe Tierno, del que me declaro fiel y asiduo lector...

Estrategias para motivar según Bernabé Tierno

- hacer ver que se es capaz, “el éxito llama al éxito”

- felicitarle por los pequeños progresos, “felicitación personal y pública”

- hacer participe de esos pequeños progresos a los padres, “es una forma de reconocer y de prolongar en la vida del niño el progreso realizado”

- hacerles hacer tengan ganas o no, “formar habitos positivos para llegar a obtener una gran fuerza de voluntad y autodisciplina”

- hacer de los alumnos, profesores, “nada motiva tanto ni desarrolla de manera más directa la capacidad de aprender, que el hecho de enseñar a otros lo que ya sabes o estás aprendiendo”

28-02-10


El profesor de Judo de mi hijo.

Al día siguiente de celebrarse el campeonato de España la madre de un judoka llama a Raúl Merino para inscribir a su hijo para las Jornadas de Torrelavega pues había recogido un impreso en el pabellón de Leganés y había pensado que a su hijo le vendría bien participar en el curso.

Comentando la posibilidad de inscribirlo la madre le comenta las peculiaridades de su hijo. Tiene 15 años, pesa en torno a 100 kgs y para el mes de julio espera ser cinturón naranja.

Raúl, con muy buen criterio le dice a esta madre que está muy bien que a su hijo y a ella les interese el curso pero que quizá sea prematuro y que estas Jornadas le vengan un poco grandes en este momento a su hijo. Que de todas formas debería consultarlo con su profesor y se interesó por saber donde practicaba Judo su hijo y quién era su profesor, a lo que la madre no supo responder.

Este desconocimiento de quién es su profesor, por parte de una madre realmente preocupada por su hijo, es lo que motiva esta reflexión.

Los padres se preocupan mucho cuando escolarizan a su hijo, por el colegio o escuela que elijen. A veces es por proximidad, por ideología, por presupuesto pero finalmente matriculan al niño. Más adelante se suelen preocupar por conocer a los profesores de las diferentes materias, sobre todo si las notas no son buenas y por hablar con los tutores.

También apuntan a su hijo en las actividades extraescolares, entre ellas eligen el Judo quizá porque han oído hablar bien de él, o porque el horario les conviene y consideran que es una buena opción pero a veces no se molestan en conocer al profesor de Judo, al “monitor” (como se suele denominar a los que imparten extraescolares), que se va a hacer cargo de su hijo.

Las actividades extraescolares son actividades complementarias, no son asignaturas, ni llegan a ser “marías”, y en muchos casos el Judo llega a hacerse realmente importante en la vida del niño, en su etapa de formación y en su desarrollo.

El profesor de una asignatura convencional tiene a su hijo durante un curso. Un tutor puede tutelar al niño un ciclo de dos o tres años pero un profesor de Judo empieza con un niño y si las cosas se desarrollan con normalidad, lo lleva durante todo su desarrollo y en muchos casos mantiene una relación de por vida.

Recuerdo al maestro José Luís de Frutos, cuando hablaba con verdadera devoción de su profesor Antonio Burrieza, ya mayor, pero siempre presente en su vida.

Si recordamos la importancia y la influencia que un profesor de cualquier asignatura pudo tener en nuestra educación y quizá tan solo durante un curso, tenemos que entender y que asumir la que puede tener un profesor sobre nuestro hijo, y cuanto más la importancia del profesor de Judo, que podrá incidir durante muchos más años y con una “materia” entre manos (el Judo), que el niño practica con verdadera ilusión y en muchos casos con una “entrega total”.

A los padres no les pasa inadvertido el interés y la ilusión con que el niño acude a las clases de Judo. Pero muchas veces piensan que el Judo “es solo un juego”, una actividad más para que el niño se desfogue y que es normal que sea así…, “como va a jugar…”

Los padres casi siempre conocen al profesor a través del niño y de sus comentarios.

Los padres de los más pequeños como los van a buscar conocen algo más al profesor. Lo conocen físicamente y se fijan en su forma de actuar cuando se dirige a los niños.

Los que no conocen al profesor y vagamente conocen la actividad, cuando en una ocasión asisten a una clase de “puertas abiertas” o a una exhibición se quedan extrañados, no tanto de lo que es capaz de hacer el niño, que también, sino de cómo se comporta y como se desenvuelve en el conjunto del grupo.

El silencio, el orden, el respeto, las buenas maneras que imperan en el grupo, en un ambiente deportivo, distendido y cordial sorprende gratamente a los padres.

Luego en el momento de aplicar las técnicas, la coordinación, la habilidad, el control, el cuidado que pone el niño en el trato con sus compañeros, acrecienta la sorpresa y observan en el niño unos valores y entienden el porqué de algunos cambios que últimamente venían observando en el comportamiento de su hijo.

El niño empieza de pequeño con una o dos sesiones a la semana, conforme crece, poco a poco se va implicando más.

Cuando el niño es pequeño contempla al profesor de Judo, fuera del entorno familiar, como una de las personas más importantes e interesantes de su vida.

Conforme el niño va creciendo y va teniendo criterio propio desde su visión de la vida, va conociendo más al profesor. El profesor sigue siendo importante pero va captando sus valores y sus fallos que lo hacen humano, lo que le hace entenderlo mejor. Lo que nunca pudo vivir con un profesor de una asignatura convencional porque su relación fue muy corta, lo vive con una persona a la que ha llegado a querer y que ha llegado a conocer bien, sin ser un familiar, porque lleva mucho tiempo a su lado.

Para el profesor también la relación con ese pequeño va variando. En un principio el niño es un niño más en la clase. Los lazos crecen y se van estrechando a través del trato diario. De ser un pequeño con una relación de dos días a la semana en un grupo de pequeños, a tenerlo cerca prácticamente todos los días… Pasa de ser un pequeño más en el grupo, ha hacerse un judoka que se empieza a hacer importante en la vida del profesor.

Es por eso que el profesor de Judo tiene que ser consciente de lo que representa en la vida del niño. Y tiene que ser responsable y consecuente con lo que dice y hace.

“Predica con la vida más que con palabras, el ejemplo es el mejor mensaje”

(Filipina Dachesne)

Y de toda esta relación los padres no son ajenos. Y es por todo esto que los padres, previendo la influencia tan grande que puede llegar a tener el profesor, en el momento de inscribir a su hijo a Judo, deberían tratar de informarse y de saber quién va a ser el profesor de Judo de su hijo.

15-02-10


Sensaciones en el campeonato de España.

Como no podía ser de otra manera estuve en Leganés el pasado día 23. Esta vez desgraciadamente (hablo como entrenador), no tenía ningún alumno clasificado así que pude disfrutar de una forma distinta del campeonato.

Comencé bien el fin de semana, recién llegado al hotel un árbitro amigo, judoka de toda la vida, comentó que mis reflexiones hacían pensar, que él se identificaba muchas veces con lo que decía, que muchos sentíamos y pensábamos lo mismo pero que ninguno llegaba a expresarlo.

A la mañana siguiente ubicado en la grada, un competidor al que pude acompañar siendo júnior en el equipo nacional cuando fue campeón de España me hizo una observación similar, que seguía mis escritos y que le gustaban. Y quieras que no, agradecí oírlo, pues aunque escribo para ordenar mis ideas y ser más consciente de lo que me pasa y pasa a mi alrededor, me encanta saber que muchos judokas y profesores sin decirlo y a veces incluso sin saberlo piensan lo mismo.

El campeonato en esta ocasión se abría con ciertas novedades. La más llamativa aunque no la más importante era la indumentaria de los entrenadores. Parecía que todos “iban de boda”. Acostumbrados a verlos con chándal se hacía raro verlos con chaqueta y corbata. Imagino que esto evolucionará y se ira “legislando”, pues a media competición estaban los que se mantenían pulcros como al principio, otros “descamisados”, descorbatados…etc., es chocante que esta normativa se aplique solo a los varones, las entrenadoras pudieron ir vestidas como quisieron…

Lo que nos inquietaba más a todos era como se iba a desarrollar un campeonato donde el agarre por debajo del cinturón se iba a sancionar con la descalificación del judoka. Y esta norma, esta prohibición de agarrar piernas que apenas se ha tenido que aplicar, pienso que ha dado lugar a unos combates con un Judo mucho más tradicional, con el que también se han marcado muchos ippones, y esta vez con movimientos clásicos de toda la vida.

La siguiente novedad era la aplicación, como diría mi amigo Manolo Hernández de “la moviola”. Desde cada mesa de cronos un “jefe de árbitros” viendo cada acción con la tranquilidad de no tener que decantarse con el nerviosismo del instante y pudiendo verlo repetidas veces, tiene la potestad de intervenir y aclarar la acción si los árbitros dudan, o han tomado una decisión equivocada.

Y la novedad de realizar el campeonato en un día, que este día sea sábado y que sea en Madrid me parece un acierto. Madrid resulta el lugar más céntrico y “menos malo” para todos. Que los competidores terminen su competición en el día, que los espectadores podamos acudir en la jornada o si queremos, tenemos tiempo y nos apetece antes, que termine en torno a las cinco de la tarde y que después de la competición tengamos un día de reflexión, de tranquilidad, de fiesta para recuperarnos, hace o hizo que este campeonato contara con una asistencia inusual en las gradas. Durante las finales con el pabellón prácticamente lleno era difícil encontrar un sitio para sentarse.

Con respecto a estas novedades, para los clásicos pienso que la de sancionar el agarre de piernas nos parecerá positivo y dará lugar a una vuelta a favor de un “Judo de siempre”, que había de alguna forma evolucionado hacia otras formas de lucha distintas.

Con relación a la implantación del sistema “care”, totalmente positivo. Ya era hora de que la tecnología llegase a las competiciones de Judo.

La competición todos la vimos y no la voy a comentar. Voy a describir sensaciones que tuve y que seguro muchos tuvimos.

Inicialmente en las eliminatorias se evidenció un importante relevo generacional. En todos los pesos había mucha gente nueva para un campeonato senior aunque excepto en 48 y 81 ganasen los de siempre.

En esta ocasión ya he dicho que no tenía responsabilidades. El sector norte aparte de que solo clasifica dos judokas por peso por normativa de número de licencias, clasificarse se ha puesto muy difícil para los clubes “de a pie”, estando Usurbil, los demás clubes vascos y el centro de tecnificación navarro que se encuentran en un momento importante de resultados, motivación y de rendimiento. No busco justificaciones ni intento justificarme, simplemente expongo un hecho, que si quiero que cambie tendré que pensar y poner los medios oportunos para solucionarlo.

Como espectador me dispuse a disfrutar de la competición. Al no estar implicado directamente, pensaba que sin una responsabilidad definida iba a resultar un espectáculo relajado, pero enseguida me di cuenta de que si que tenía cierta implicación. No podía ver los combates con indiferencia pues conozco a muchos competidores y a sus entrenadores, conozco su ilusión, el entrenamiento y trabajo que llevan todos detrás, y no puedo evitar alegrarme o sufrir dependiendo del resultado.

De cada combate de Judo solo sale un vencedor. Con la actual repesca el que pierde el primer combate queda fuera de la fiesta. La mitad de los participantes solo hicieron el combate que perdieron que en muchos casos pasando ese combate quizá hubieran llegado mucho más lejos. Pero al final siempre habrá la mitad de los participantes que no habrán hecho más que el combate que han perdido. Y todos seguro que junto a sus entrenadores han dedicado todo el tiempo y esfuerzo del mundo. Aquí cabría leer la reflexión sobre “¿injusto, ingrato? y también tener en cuenta “los daños colaterales” que deja el entrenamiento de Judo.

De lo que me di cuenta es que el competidor se gana la simpatía del espectador por su forma de comportarse y de expresar su Judo. El judoka que se comporta con corrección, que además es capaz de aplicar sus técnicas con éxito y consigue ganar se gana claramente el favor del público. Todos sucumbimos ante un judoka que sabe aplicar un Judo de manera eficiente y marca bonitos puntos.

También fui consciente de lo vulnerable que soy al entorno del judoka. Un competidor que lo hace bien y además tiene cerca un entrenador que desde la silla lo dirige de manera acertada, te identificas, gane o no gane te quedas con él, reconoces su trabajo y de alguna manera se te gana y quieres verlo ganar.

También en ocasiones es el entrenador, el grupo de apoyo que lidera, su forma de dirigir lo que hace que por un judoka que no tiene ninguna culpa, sientas indiferencia en cuanto al resultado.

Y que gane o no gane no va a depender de que yo quiera o no quiera, de que me apetezca a mí o de que no me apetezca, en este momento yo soy un mero espectador en la grada.

Y para terminar dos últimos apartados

Primero de todo, desde aquí felicitar a todos los participantes por el espectáculo que habéis dado. A los medallistas por supuesto, pero también a todos los que competisteis. Sacar una medalla en un senior es francamente difícil y toda una proeza. A los habituales del podium quizá no os lo parezca, pero si os fijáis algunos habituales se han caído este año. Y estos que han caído este año, seguro ya están pensando en el próximo.

Y para los medallistas, advertir que esto no es más que el principio. El problema viene ahora. Esto no ha hecho más que empezar, lo difícil está por venir. No pretendo desanimar a nadie, al contrario. Está claro que si ha habido un momento en que judokas españoles pueden lograr resultados es este. Mirad el mundial pasado Oiana y Sugoi subcampeones, Ana tercera, David y Ester quintos, Kiyoshi séptimo.

Ellos lo han logrado. De alguna manera han trazado el camino. No hay más que seguirlo. Con todas las dificultades y esfuerzo que puede implicar, pero “el que algo quiere algo le cuesta”…

Y lo último, ya que tengo oportunidad de hacerlo desde aquí y como se que esto lo leéis muchos, ahora quiero disculparme y decir que durante el campeonato no bajé a la zona de competidores y de la mesa central donde me hubiera gustado saludar a muchos competidores, árbitros, amigos, a todos los “vips” y currantes que allí estabais y que hicisteis posible el campeonato pero había estrictas medidas de control para acceder, no llevaba credencial y tener que dar explicaciones solo porque “quiero bajar a saludar”… paso…, si hubiera hecho falta…

31-01-10


"Mike Swain e Isabel Fernández estarán en Torrelavega".

Fue a principio de los 80, cuando por indicación de mi profesor Ángel Claveras que había conocido al maestro Jacques Leberre en los cursos que en verano que impartía en el Temple sur Lot en las Landas francesas, me desplacé a participar en el curso y conocer al maestro Leberre. Su personalidad y su Judo me cautivaron y a partir de ese momento me hice asiduo a este stage y cada verano pasaba allí una semana, Más adelante durante unos años conseguí que el maestro Leberre se desplazara a impartir un curso en Zaragoza en Semana Santa.

Por ese tiempo yo comenzaba a tener alumnos infantiles que no lo hacían mal y motivados junto con unos amigos comenzamos con un curso en Jaca, que también llegamos a instaurar a primeros del mes de julio y que realizamos durante más de quince años.

Fue en 1984 que en la segunda quincena de julio, la federación española organizó una concentración de la categoría de esperanzas (ahora cadetes) en la escuela de policía de Ávila. Fui con alguno de mis alumnos y allí me encontré con Raúl Merino de Torrelavega, que conocía de verlo en competiciones y hablando me comentó su interés por participar en algún curso, le hablé del Temple y concretamos la fecha para coincidir y en agosto del 84 participamos juntos en el curso.

A partir de ese año teníamos ya un verano de Judo medianamente organizado. A principio de julio, Jaca con nuestros alumnos, a continuación la concentración de Ávila que organizaba la Federación Española, después pasábamos una semana en el Temple para terminar a final de agosto en Alicante en la reunión de amigos que entonces se empezaba a gestar organizada por Sergio Cardell y que derivaría en el curso de Judo de Alicante que organizó Sergio durante años y ahora continua Miriam Blasco.

Sergio Cardell, que también tenía un grupo importante de infantiles y cadetes, permanentemente motivado que no se le ponía nada por delante, se subió a este carro de actividades y estuvo unos años participando en Jaca, también en San Sebastián donde José Antonio Arruza, muy amigo de Sergio, durante unos años organizó unos entrenamientos aprovechando la celebración de la Semana Grande, en ocasiones Sergio y Josean también estuvieron en el Temple para luego terminar todos el verano en su curso de Alicante.

Por esas fechas el profesor catalán Francisco Marín en verano organizó durante varios años un curso en Caldetas.

Durante unos años Unisport en la universidad de Málaga, organizó unos cursos de deportes, el primero trajo al japonés Kashiwasaki sin apenas hacer publicidad y coincidió con la concentración de Ávila. Sergio más vivo que nadie no se perdió a Kashiwasaki pero otros que ya estábamos en Ávila nos enteramos a toro pasado. Málaga se repitió varios años del 85 al 90, por allí pasó el francés Brousse, el checo Vladimir Barta, el inglés Adams, los japoneses Fujii y Nakanichi…

En la década de los 90 José Gómez en Gandía organizó unos cursos de fin de semana que impartieron los maestros Kashiwasaki, Barta, Brousse…entre otros. En los primeros años de Alicante y que finalmente organizó Miriam, los profesores extranjeros que participaron fueron Flechinger, Hajtos, Okada, Fairbrother, Legien…

Estos fueron los prolegómenos de los cursos que se hacían por España en aquella época. Posiblemente hubiera otros focos que desconozco, quizá a un nivel más privado.

El caso es que en verano había “oficialmente” instauradas, una actividad en Caldetas, otra en Málaga y otra en Alicante y Raúl siempre que el calor acosaba, comentaba que porqué no realizar uno en Cantabria, donde el clima era en verano era mucho más benevolente.

En noviembre de 1999, Raúl Merino y Fernando Méndez, presidente de la agrupación deportiva Judo Club Torrelavega, se presentaron en Zaragoza para exponer y ver que opinaba yo de intentar sacar adelante y organizar unas Jornadas de Judo en Torrelavega. La filosofía de las Jornadas era que tenían era que estar dirigidas por un maestro y un entrenador y en las primeras, Raúl por afecto, quería que el maestro fuera el maestro Leberre y que yo figurase como entrenador.

El problema que yo intuía era que el maestro Leberre a pesar de ser un técnico excepcional, con un prestigio reconocido en Francia, en España no era conocido por los judokas del momento pues fue competidor por los años cincuenta y yo en España era “un perfecto desconocido”, se me conocía como entrenador de Sergio Doménech, entonces campeón de España, que acababa de resultar campeón en el Torneo de París en 1998 y subcampeón del mundo universitario en 1999, “el buen competidor hace al buen entrenador”, y tenía mis dudas de cuantos participantes podían estar interesados en asistir.

Decidimos llevarlo adelante y comenzar los contactos y trámites para su organización.

El 29 de enero de 2000 yo tengo un accidente de tráfico que me tiene imposibilitado hasta bien avanzado el mes de mayo.

Imagino que Raúl tendría sus dudas de si podría contar o no conmigo, pero me recuperé lo suficiente como para hacer un papel digno y fue el maestro Leberre el que llevó la mayor parte del peso del curso. En esa primera ocasión fueron en torno a sesenta los participantes, la mayor parte de los franceses fieles seguidores del maestro Leberre y los españoles, alumnos de Raúl, míos y de profesores amigos. Estas primeras Jornadas se llevaron a cabo en un pabellón antiguo en las instalaciones de la residencia. Leberre no defraudó, su nivel técnico y su entrega se hicieron evidentes y los participantes salieron y todos salimos con buenas sensaciones…como para repetir.

En una década los profesores que han pasado por Torrelavega en misión de maestros, han sido Leberre, Lee, Uzawa, De Frutos, Taira, Fujii, Geesink, Jatkevich, Capelletti y Jeon, y en función de entrenadores, Pedro Gracia, Héctor Rodríguez, Miriam Blasco, Carlos Sotillo, José Ángel Guedea, Macario García, Felice Mariani y Vicente Carratalá.

Debido al buen hacer y a la preocupación de sus organizadores, el curso cada año se ha ido afianzando y la participación ha aumentado. De los sesenta de las primeras Jornadas los participantes se han ido incrementando hasta llegar a más de trescientos en las últimas con el coreano Jeon.

Me consta que Raúl tiene una lista de posibles maestros y entrenadores para próximas ediciones. En esta ocasión van a ser Maik Swain e Isabel Fernández, recién retirada de la competición los que van a impartir estas jornadas.

Los dos han sido campeones del mundo y olímpicos. Los dos han sido también medalla de plata y de bronce en los Juegos Olímpicos. Maik Swain, y hablo y me refiero a él porque es menos conocido para nosotros que nuestra Isabel Fernández, se enfrentó y venció a Koga en la final del campeonato del Mundo en 1887 en Essen y de Isabel Fernández decir que lo ha ganado todo y ha sido la mejor del mundo de su categoría durante mucho tiempo.


24-01-10


"Es bueno para todos...".

En mis clases y entrenamientos siempre suele haber distintos niveles. Nivel de edad, pues trato de que los más jóvenes se vayan integrando y practiquen con adultos y nivel de intereses pues siempre están los que se entrenan porque les gusta competir y los que simplemente vienen al club para relacionarse, practicar Judo y mantenerse en forma.

Desde hace tiempo he defendido y defiendo que hay que saber trabajar con todos y que de todos y con todos, se puede aprender y practicar.

También durante mucho tiempo en el momento del randori cuando hay mucha diferencia de peso o de técnica, o cuando un competidor adulto se pone con un pequeño o con alguien mayor, siempre advierto, “que es un niño…” o “que es ligero…” o “que es un veterano…”

Y procuro, hasta donde puedo para que todos, practiquen a gusto y aprendiendo Judo, salgan de la clase o del entrenamiento, contentos, satisfechos y con buenas sensaciones.

A mi regreso esta última vez que he estado en Japón, después de ver entrenarse a los japoneses y después de ver como practicaban con mi gente, soy consciente de que ha cambiado mi forma de ver las cosas.

Sostengo que de todos se puede aprender y que con todos se puede practicar y progresar. Considero que lo más importante para un judoka es no lesionarse y que para eso el judoka fuerte y de mayor nivel tiene que, a pesar de hacer fuerte, ser responsable y tener un “cuidado exquisito” en el momento de practicar, pero también entiendo, con todo lo duro que puede resultar, que es “todo un lujo” para los más jóvenes, más ligeros, menos fuertes o de menos nivel tener judokas fuertes en el entrenamiento que se muestren intratables en el momento del randori y no tener que “salir de casa” para entrenarse bien.

Muchas veces buscando un entrenamiento más intenso y eficaz, nos desplazamos a otro club, a otra ciudad, incluso a otro país donde podemos encontrar rivales más fuertes. Por eso aprovechar a los más fuertes del club es importante.

Al judoka fuerte del club también le conviene mostrarse intratable. Es valioso para él practicar y aprender en los entrenamientos a acostumbrarse a trabajar y a mantener esa actitud para saber emplearla en el momento de competir… “se compite como se entrena…”

La progresión natural en Judo, practicando con adversarios más fuertes, comienza por caer constantemente, continúa por caer menos y por comenzar a tirar y termina por tomar conciencia de lo que hay que hacer para no caer y por aprender y automatizar los gestos y los procedimientos con los que conseguimos tirar.

Si los japoneses al practicar con mis alumnos este verano no hubieran intentado tirarlos o hubieran hecho randori sin emplearse a fondo nos hubiéramos sentido defraudados, después de viajar hasta allí y… no aprovechar el tiempo…

Afortunadamente no fue así y pudimos vivir y sufrir los entrenamientos en Japón y con japoneses e iniciarnos en el proceso natural en la progresión de Judo.

Es por eso que cuando ahora en una clase o un entrenamiento, veo que un competidor fuerte se pone con un pequeño o un ligero y baja su nivel y “hace flojito”, lo que antes quizá me parecía bien y veía acertado, ahora recordando los entrenamientos en Japón, y aun sabiendo lo duro que puede resultarles, me sale indicar al fuerte en el momento de hacer con el pequeño, ligero o más flojo, que emplearse a fondo y mostrarse intratable en los entrenamientos “es bueno para todos…”


15-01-10


“Otro escudillado”.

(Escudillar: en aragonés, puede tener el sentido de terminar los estudios, de salir adelante, “otro que sale adelante”)

Escudillar es un verbo que empleaba mi madre, profesora de lengua y literatura cuando alumnas que habían pasado por sus manos, con las que guardaba relación, pasados los años le llamaban para informar que habían terminado su carrera o que se habían iniciado en un trabajo. Su comentario entonces solía ser, “otra escudillada”.

Los profesores de Judo tenemos una peculiaridad que nos diferencia de cualquier profesor de otra materia y es que iniciamos muchas veces la andadura con un niño cuando tiene 5, 6, 7 años y “lo soltamos” cuando tiene…bueno, a veces no lo soltamos.

Durante todo este tiempo, asistimos a su vida deportiva, entrenamientos, pasos de cinturón, cambio de curso en el colegio, de grupo en Judo, lo acompañamos a cursos, concentraciones, lo llevamos a competiciones seguimos sus pasos de grado, sus primeros combates, y asistimos a sus primeras alegrías cuando gana, y sus decepciones cuando pierde.

Lo vemos crecer, vemos su evolución, sus cambios de edad y de humor, su vida en el colegio, sus pasos de curso, como va forjando su carácter, y nos preocupamos por como organiza su vida alrededor del Judo.

En algunos casos vivimos muy de cerca toda su evolución, su crecimiento, y sufrimos todos sus “problemas”, nos implicamos y le ayudamos a solucionarlos. En ocasiones acude a nosotros antes que a sus padres para confiarnos “sus problemas”, y ahí estamos para escucharle, aconsejarle y de alguna forma contribuimos y somos responsables de cómo se va desarrollando su vida.

Evidentemente el responsable de su vida es él mismo y los responsables más próximos sus padres, pero no cabe la menor duda de que nuestro judoka que dedica un tiempo importante de su vida al entrenamiento y al Judo, de alguna forma de ese “enganche” y de esa dedicación al Judo, si que somos responsables.

Vivimos sus amistades, sus primeros escarceos, sus “amigas” su novia, su continuación en los estudios o incorporación al trabajo y toda la problemática que esto conlleva, y en alguna forma somos afortunados en cuanto que nos da la oportunidad de “participar y revivir situaciones pasadas”.

Por eso cuando nos comunica que ha aprobado la última asignatura de su carrera, que ha encontrado un trabajo, que se independiza, que se va a vivir con su novia o que se casa y lo vemos encauzado, nuestra sensación es de tranquilidad, de misión cumplida y nos hace pensar y decir “otro escudillado”.

01-01-10


"Actitudes y rutinas que marcan diferencias".

En estas fechas proclives a celebraciones, hay más posibilidades de que el judoka se extralimite y en un ambiente festivo realice actividades a las que habitualmente no está acostumbrado. La recomendación que he dado siempre a mis alumnos ha sido “no echéis a perder en una noche el trabajo de todo un año”.

El judoka competidor es joven, habitualmente lleno de energía, fuerte que “puede con todo” o cuando menos piensa que puede con todo.

De niño empieza a competir y su única preocupación es aplicar las técnicas que ha aprendido. Conforme va progresando, afronta competiciones de mayor dificultad y se da cuenta de que se cansa o de que sus rivales tienen más fuerza y comienza a tener conciencia de lo importe que es prepararse físicamente.

Una vez trabajado el apartado físico, en el momento de competir se da cuenta de que en los combates a veces no puede hacer lo que quiere, ni como quiere ni cuando quiere y se dedica a practicar técnicas y a plantear estrategias para poder ganar.

Llegado a este punto es importante hacerle ver que hay actitudes y rutinas que ayudan a marcar diferencias.

Y ¿qué es lo que marca la diferencia?.

Además de realizar concienzudamente más y mejor el trabajo de Judo, técnica, táctica y de competición, arropado por una buena preparación física, si atendemos a la fórmula deportiva de que éxito deportivo= entrenamiento físico + entrenamiento técnico y táctico + entrenamiento invisible, lo que puede llegar a marcar diferencias es el entrenamiento invisible.

El entrenamiento invisible es todo lo que rodea la vida del deportista. No tiene sentido realizar un buen trabajo de preparación física, haber obtenido un nivel técnico y táctico para después estropearlo con excesos con las comidas o con las bebidas, practicar actividades de riesgo descontrolados en que el judoka se pueda lesionar o descuidar la salud y ponerse enfermo y no llevar una vida acorde con los objetivos planteados.

Vamos a recordar a continuación los factores que intervienen en el entrenamiento invisible: alimentación, descanso, vida higiénica, desintoxicación y actitud mental.

La alimentación: Para el deportista como para cualquier persona, es importante una dieta mixta que contenga todas las sustancias necesarias para la vida y el rendimiento, en cantidades óptimas. Debe de estar en relación con el peso corporal y con las exigencias físicas sufridas en el día.

El descanso: En la recuperación general del deportista juega un papel decisivo el descanso, y especialmente aquel que se realiza bajo los efectos reparadores del sueño. Un deportista podrá estar muy bien entrenado y alimentado, pero si no descansa lo suficiente se verá, tarde o temprano fatigado y hundido en su rendimiento.

La vida higiénica: Se puede considerar la vida higiénica de un deportista como el conjunto de aptitudes y actitudes que le permiten conservar la salud tanto física como psíquica.

Una vida familiar y social ordenada, sosegada y armónica la dará al deportista la estabilidad emocional necesaria para aceptar y cumplir sus responsabilidades deportívas.

La desintoxicación: La congestión orgánica general y especialmente la muscular se produce debido a una lenta y progresiva acumulación de productos de desecho del alto metabolismo en que se ve envuelto el deportista. Un sustrato que no ha podido ser eliminado. Los síntomas son pesadez muscular, sensación no definida de agujetas, calambres, pereza en general con poco deseo de entrenar. Esta situación que raramente se va a dar en periodo de vacaciones, baja el rendimiento del deportista y le puede colocar en una predisposición para lesionarse. La desintoxicación orgánica se puede lograr de dos maneras: mediante el descanso que es la forma más natural y por medios artificiales como son el masaje, la sauna, el baño de vapor…etc

El factor mental: Sin actitud mental adecuada no hay triunfo. Puede decirse que detrás de cada campeón hay una fuerte voluntad, gran perseverancia, mucho coraje, ambición, gran poder de asimilación y análisis mental.

Autodeterminación: Sin autodeterminación en el deporte no puede haber campeón.

Autodeterminación para perseverar en los objetivos, cumplir los entrenamientos, sacrificarse y tomar decisiones en los momentos deportivos cruciales.

Toma de conciencia: La toma de conciencia, plantea que para el deporte de alta competición se hace necesario que el deportista conozca en detalles el plan de trabajo que sigue y los objetivos y las razones de cada entrenamiento.

Teniendo en cuenta estos factores hay que pensar que… El judoka competidor es un judoka joven, que tiene que aprender a ser dueño de sus actos y responsable de su conducta. Tiene que tener claro donde poner los límites. Nuestro judoka además de entrenarse, tiene que ser capaz de hacer todo, salir, relacionarse con sus amigos, tener sus amigas, su novia, sus obligaciones, sus estudios, su trabajo…

Cuanto más completo sea y más vivencias acumule, más activo, más rico y más maduro se mostrará. Tomando conciencia de lo que quiere se encontrará más motivado para entrenarse y enfrentarse a las situaciones propias del entrenamiento y de la vida.

El Judo y sus rutinas de entrenamiento, tienen que ayudar al judoka a formarse, que en su periodo como competidor tendrá que “pagar sus peajes” y ser consecuente con sus objetivos, (el que algo quiere algo le cuesta), pero no por eso dejará de hacer todas las cosas propias del momento en que vive, acordes a su edad y sin perder de vista sus objetivos.

El ser judoka y competidor le tiene que ayudar a saber compaginar todas sus actividades (cuantas más mejor), y a saber organizar bien su vida, vivirla con intensidad, y tener en cuenta actitudes y rutinas que marcan diferencias.


24-12-09


¿Sólo vamos a estar estos?

De joven me gustaba esquiar y lo hacía siempre que me era posible. Si encajaba subía a las pistas con algunos amigos. El viaje se hacía más corto y pasábamos una jornada distinta. Cuando por circunstancias mis amigos no podían subir a las pistas y subía solo, el viaje no era lo mismo, pero en el momento de empezar a esquiar y de bajar por las pistas, si además coincidía que hacía buen tiempo y que la nieve estaba en condiciones, no necesitaba a nadie para disfrutar del esquí y de la nieve.

El Judo es también un deporte individual pero para practicarlo necesitamos amigos o cuando menos oponentes.

En el club, en las clases el momento de practicar siempre hay un grupo de practicantes.

Hay días que coinciden exámenes, vacaciones, puentes, viajes, “gripe”, distintas circunstancias y en el momento de empezar apenas han llegado algunos de los habituales y surge que uno de ellos te pregunta “¿sólo vamos a estar estos?”

Es entonces cuando se da cuenta, de que faltando compañeros el entrenamiento puede no ser todo lo bueno que había previsto.

A mi me sale decir que yo me puedo responsabilizar de estar yo, de los demás…no.

Y además de estar, yo puedo hacerme responsable e intentar que los que vengan, pocos o muchos, trabajen en condiciones y salgan satisfechos del trabajo realizado.

A veces esperas que venga un grupo determinado de gente y al ver que no llegan o que llegan tarde…“se te baja la moral” pero tienes que pensar que los importantes son los que han ido y que te debes a ellos.

Es evidente que cuantos más judokas con ganas de entrenarse asistan al entrenamiento, será más fácil, más ameno y más eficaz, pero las cosas son como son y si no es así habrá que bregar con los que vengan.

La estructura de un club de Judo se sustenta en sus socios. Los judokas pagan una cuota por recibir unas clases de Judo y participar en unos entrenamientos. La obligación del club para con el socio es cumplir con esas sesiones donde el judoka va aprendiendo y practicando Judo y la del socio pagar su cuota y asistir a las sesiones.

La diferencia fundamental entre el club y el socio es que el club después de cobrar la cuota tiene la obligación física de impartir las clases por las que ha cobrado y el socio después de pagar su cuota, adquiere un compromiso “formal y moral” de asistir a las clases por las que ha pagado, pero si no va, como “el que paga manda” considera que “es su problema”.

Conforme se integra en el club el judoka se va dando cuenta de que si falta “no solo es su problema” sino que provoca un problema a sus compañeros de entrenamiento y poco a poco va asumiendo su responsabilidad para con los demás y de su lugar e importancia en el entrenamiento.

Después de recuperarme del accidente de tráfico, el traumatólogo me indicó la natación como deporte indicado para mi situación. Un alumno, bombero en la actualidad que se preparaba para la oposición y nadaba a diario, me facilitó la posibilidad de asistir a la piscina donde se preparaban los bomberos. Mi nivel de natación entonces era básico. No me hundía y me desplazaba “a nivel de usuario”. En las primeras sesiones el profesor me dio unas indicaciones de cómo respirar y de cómo acompasar el movimiento de brazos y piernas. Y como a nadar se aprende nadando, el tema era practicar, practicar y practicar. Acostumbrado a la disciplina deportiva los primeros meses no falté un solo día, y fue evidente mi progresión. La primera vez que falté, por vagancia, tuve remordimientos todo el día, y el caso es que si yo no iba a nadar, no influía en nadie. La piscina abierta seguía llena de agua, el profesor al pie del cañón y mis compañeros de turno nadaban lo mismo. Para nadar no necesitábamos tener a nadie nadando en la piscina.

Como decía el profesor de Judo francés Jean Cotrelle, la relación del socio en el club de Judo con el profesor es la siguiente: primero cliente, después alumno y más tarde amigo.

El grupo que se ha hecho fuerte en la clase de Judo y que participa de todos los entrenamientos habitualmente se compone de alumnos y de amigos, que ya han pasado por la fase de clientes, y que naturalmente pagan su cuota porque mantener el club abierto genera unos gastos que hay que solventar.

Pero esos alumnos tienen además un compromiso mayor para con el profesor y para con los otros alumnos. Y es el de no faltar a los entrenamientos. El judoka tiene que concienciarse de su importancia en el entrenamiento para el buen desarrollo de las sesiones y para que todos puedan entrenarse bien.

Cuando decide faltar, por la razón que sea, no suele ser consciente de cómo su falta incide en el entrenamiento de los demás, solo suele pensar en lo que le afecta a él. De esa situación se da cuenta cuando un día motivado y con ganas de entrenarse, va al entrenamiento y por circunstancias no se encuentra con los compañeros que había previsto.

En los entrenamientos todos somos importantes, profesores y alumnos y cuantos más alumnos haya mejor, teniendo siempre en cuenta que si no están todos, los que están son los que merecen nuestra atención en ese momento y es por los que hay que trabajar.

Esperemos que nuestros judokas se conciencien más de su importancia en el entrenamiento para que se vuelvan cada vez más responsables y que nunca nos pase que un alumno se encuentre en la situación de preguntar:

¿Sólo vamos a estar estos?

15-12-09



Si hubiera tenido más tiempo…

Si hubiera tenido más tiempo, es lo que pensamos los entrenadores en ocasiones cuando observamos en las competiciones a nuestros alumnos y vemos que realizan sus combates y que algunas veces no saben resolver situaciones que no hemos previsto o no hemos tenido tiempo de plantear en los entrenamientos.

Recuerdo en mi época de estudiante, antes de un examen, incluso llevándolo bien preparado, siempre tenía la sensación que con un poco más de tiempo afianzaría mejor mis conocimientos.

No sé actualmente si el competidor tiene esa sensación, pero si que sé que los entrenadores muchas veces la tenemos.

Y que de esa sensación tenemos que acordarnos cuando preparamos el planteamiento de la temporada siguiente, para incluir en los entrenamientos ese trabajo que nos ha faltado.

Llega el momento de competir, en el calentamiento controlas a los rivales que le van a tocar a tu judoka, te fijas como trabajan, en las técnicas que realizan y a menudo te das cuenta de que tu judoka no está preparado para contrarrestar algunas acciones, de que no sabe defender ciertos ataques, entonces vas rápido e intentas explicarle lo básico para que no le sorprenda e intentas darle unas pautas para salir airoso.

Tratas de que no se note tu preocupación, pero la procesión va por dentro y piensas “si tuviera más tiempo”, tu judoka con un pelín más de trabajo específico en alguna situación, estaría más preparado para ese momento.

Y esto imagino que es una sensación general.

Igual que se dice que los incendios forestales del verano se apagan en invierno, preparando el monte con cortafuegos, limpiándolo de matojos, subiendo las copas…los combates son cuando son, pero se preparan en los entrenamientos.

En el momento de competir el judoka quiere ganar. Tú ves que entonces pone toda su voluntad y esfuerzo para ganar y recuerdas cuando en las clases y en los entrenamientos a veces le has tenido que convencer, incluso “pelear” con él para que realizase un trabajo determinado.

Ahora lo fácil seria decir: “si lo hubieras trabajado…” pero no es nuestra misión justificarle ni justificarnos. Nuestra misión es analizar lo que ha pasado, evaluarlo y evaluarlo con él. Plantear objetivos y “preparar en invierno para apagar en verano”. Es a raíz de las derrotas cuando se toman iniciativas importantes para entrenar más y mejor.

En el momento de salir a competir todos los judokas quieren ganar. Los que han cumplido con los entrenamientos, se han esforzado y han preparado bien sus combates y saben lo que tienen que hacer para ganar y los que no, los que se engañan pensando que han entrenado de manera seria y aunque en realidad saben que no es así, pero tienen ganas, “quieren probar” y también quieren e intentan ganar.

El tatami suele poner a todos en su sitio. Finalmente el que sale a competir puede ganar o perder, pero el que ha realizado un trabajo serio coherente, incluso si pierde, le quedará un bagaje de técnicas y de sensaciones que irá sumando a su patrimonio acumulando una riqueza de conocimientos que podrá incorporar en su aprendizaje para ganar.

Al judoka el entrenador en el momento de competir tiene que transmitirle confianza. El judoka tiene que estar seguro de lo que ha entrenado, de que lo que ha entrenado le sirve y de que tiene “armas” y recursos para salir airoso en los combates.

El entrenador tiene que haber tratado de cumplir con su judoka y tiene que haber trabajado con su judoka todo lo previsto “en invierno para apagar en verano” y aun así muchas veces los entrenadores seguiremos pensando en el momento de la competición “si hubiera tenido más tiempo”.

01-12-09



Pero si da igual...

Un día de septiembre de 2009…

Esta mañana, en Japón, recién levantados, hemos bajado al gimnasio de la universidad desde donde nos concentramos para correr. En el vestíbulo hay unos servicios, uno de mis alumnos se ha metido en el de chicas, porque estaba más mano y ha puesto a lavarse la cara. Otro le ha dicho ¿pero qué haces en el de chicas? Y él sin dejar de lavarse ha respondido “pero si da igual”.

He intentado explicarle que estábamos en Japón y que en Japón hay cosas que quizá nos parezca que carecen de importancia y que dan igual, pero aquí si que la tienen y no dan igual.

En España admitimos, aunque cada vez menos pero no se nos hace extraño ver tirar un papel o una colilla al suelo, fumar en un lugar no permitido, saltarse un semáforo, cruzar un peatón fuera del paso de peatones, no ceder el paso, aparcar en un lugar prohibido, coger “prestado” algo sin consentimiento de su dueño, encontrarse algo y no devolverlo…

¿Y en Japón? ¿Que no da igual en Japón?

Todo lo mencionado anteriormente por supuesto, pero como norma lo que no da igual en Japón es salirse de la norma.

¿Y que es la norma?

Norma viene de normal, que es lo que hacen todos, y en Japón todos quieren pertenecer a ese grupo de gente que se comporta igual, que hace las cosas “normales”, que quizá algunas para nosotros no lo parezcan pero para ellos son normales.

En Japón es raro ver papeles y colillas por el suelo, nadie fuma fuera de los lugares destinados para ello, la gente aguanta pacientemente que los semáforos se pongan en verde y nadie pasa aunque no haya nadie a quien esperar, a nadie se le ocurre coger algo que no sea suyo y les resulta un verdadero problema encontrar algo que evidentemente esta perdido, y tienen que recogerlo y entregarlo donde procede por lo que en muchas ocasiones no lo tocan.

Podría enumerar aquí distintas anécdotas sobre este tema, como el olvidarme toda una mañana la cámara de video en la cesta de la bici y encontrarla tal como la dejé, o un alumno mío un par de horas su cámara de fotos, o como me han venido discretamente a advertir que la bicicleta que aparcaba delante del gimnasio en el lugar destinado a los coches, aunque no hubiera ninguno porque eran las siete de la mañana, debería dejarla en un lado. En Japón si pierdes unas llaves por la calle lo normal es que si vuelves a realizar el mismo recorrido las encuentres colgadas y a la vista para que puedas recuperarlas o cómo mis amigos japoneses “gritaban escandalizados” cuando he cruzado un semáforo en rojo para reunirme con ellos…

Y esto, ¿como lo podemos aplicar al mundo del Judo?

En una clase o un entrenamiento, si se suprime el saludo (pero si da igual…), Si se consiente a un alumno en seguir practicando sin cinto porque se le ha soltado durante la práctica o se permite que cada uno lleve el cinto anudado de cualquier manera (pero si da igual…), Si se permite hablar en voz alta y tratar temas que no tienen que ver con Judo durante la sesión (pero si da igual…), Si se admiten malas formas entre los alumnos, palabras groseras, faltas de respeto, si no se guardan las formas durante el entrenamiento “porque da igual…”

La clase de Judo derivará en un grupo que desorientado tratará de practicar unos ejercicios sin base ninguna y perderá toda su fuerza, su filosofía, su atractivo y su parte educativa.

En todas las actividades de la vida en beneficio de la sociedad para que exista una convivencia y una buena armonía entre las personas conviene observar unas normas.

Porqué lo que nos puede parecer muchas veces a algunos “que da igual” casi nunca da igual. Y entonces:

“Normas benditas normas”

15-11-09



Se hace lo mismo cada vez.

En todos los entrenamientos que estamos haciendo en la universidad de Kyoto Sangyo, (Sandai), se hace lo mismo cada vez.

Haya profesor o no, todos saben lo que tienen que hacer.

El calentamiento es igual, mismo tiempo y mismas repeticiones de cada ejercicio…

Puede variar y de hecho varía el número de randoris en suelo y en pie.

Pero todos van al entrenamiento y excepto el tiempo de randori, todos saben lo que van a hacer porque en cada sesión hacen lo mismo. Luego dependerá de cada uno lo que se esfuerce en cada ejercicio y en cada randori.

En las clases y entrenamientos en España los profesores nos devanamos la cabeza a veces por hacer el entrenamiento ameno y variado o cuando menos distinto. Y los judokas muchas veces salen juzgando si ha estado bien o si ha estado mal el entrenamiento, si ha sido más o menos fuerte, siempre en base a lo que se les ha mandado hacer y de si salen satisfechos o no, hacen responsable siempre a como lo ha llevado el entrenador y normalmente nunca a cómo se han esforzado ellos.

Es evidente que el entrenador puede tener la habilidad de introducirlos con facilidad en el entrenamiento mediante una progresión adecuada, pero finalmente es el judoka el último responsable de aprovechar bien su entrenamiento.

En las universidades en Japón y de la forma que está establecido lo que hace que sea el entrenamiento más o menos fuerte y que haya estado más o menos bien lo marca el propio judoka. El entrenador podrá programar más o menos tiempo de randori pero la intensidad y el interés por hacer las cosas, la elección de adversarios que le pongan más o menos problemas lo decide el mismo judoka.

Es normal que en una clase convencional de club donde se trata de “vender Judo” el profesor trate de hacer las clases variadas y distintas porque si no el cliente en cuestión no quiere venir más.

Pero en un grupo de entrenamiento da igual que sea de club, equipo regional, nacional, concentración internacional no es así. El entrenamiento en cada deporte es como es y el entrenamiento de Judo en un grupo que se prepara para competir además de otras cosas tiene que ser serio, fuerte, y constante.

El responsable o equipo responsable del entrenamiento deberá sentar las bases, e indicar qué trabajo y la cantidad de trabajo a realizar. Marcar las pautas y los judokas tienen que ir al entrenamiento sabiendo lo que toca hacer y lo que van a entrenar.

En la universidad en Japón nadie se cuestiona si va o no va a correr. Todos los días todos, se levantan para correr, (incluso los lesionados). El entrenamiento ninguno se cuestiona si lo hace o no lo hace, simplemente lo hace.

Y el que esta lesionado no pregunta si va o no va al entrenamiento, sencillamente va, y si su lesión se lo permite en judogi y hace hasta donde puede y lo que de verdad no puede hacer, no lo hace.

El profesor puede estar o no en el entrenamiento, pero todos los alumnos son puntuales, (diez minutos antes ya están todos tirados o estirando por el tapiz esperando) todos van a estar y el entrenamiento se va a desarrollar igual.

En España, en nuestros clubes muchas veces, el judoka a nada que esté un poco “tocado” se queda en casa y no viene al entrenamiento. A veces como “tiene mucho que estudiar”, o “está muy liado” tampoco va a entrenarse aunque luego, eso si, saca tiempo para dar una vuelta “porque necesita airearse”.

O el clásico que te dice al iniciar la sesión, “que hoy me tendré que ir un poco antes”, por una “obligación” que se ha buscado, que simplemente puede ser que ha quedado con una amiga…

¡Y que todo esto no es malo!, ¡es así y es la vida!, pero estamos hablando de un grupo de competición que quiere obtener unos resultados deportivos, que busca un alto rendimiento…

Muchas veces la misión de los profesores y entrenadores más que de enseñar o de entrenarles es motivarles y conseguir que vengan al club a entrenarse y “organizarles la vida” para hacerles ver que hay tiempo para todo. Como dice Salvador Gómez: “lo importante es tener judokas que se entrenen”…

Y en ocasiones somos tan “blandos”, que nos “remuerde la conciencia” cuando les hemos comprometido a levantarse para correr o entrenarse a las 7 de la mañana, o cuando vemos que cansados tienen que afrontar otro randori, o que cuando terminado el entrenamiento, y habría que hacer uchi komi o repasar conceptos técnicos y al verlos cansados después de un buen trabajo, lo aplazas para otro día.

Todo esto se soluciona, y es lo que se hace en Japón, cuando existe una programación (aunque se haga lo mismo cada vez y aunque lo que se haga a veces no sea quizá lo más adecuado), pero hasta que no se cumple y se hace todo lo que hay que hacer y que se ha previsto, hasta después del saludo y “la clase” o indicaciones y consejos del maestro, nadie acaba el entrenamiento.

01-11-09



El entrenamiento de Judo en la universidad en Japón.

Una de las cosas que más me ha impactado cuando he visto este año hacer ju renshiu (randori) a los japoneses en los entrenamientos en la universidad es la violencia con que se entrenan.

Entran con fuerza, tiran sin cuidado, se tiran y caen encima, da la impresión de que intentan hacer daño, (sin embargo apenas se lesionan), se “pican” cuando están haciendo y parecen verdaderos enemigos, y si no consiguen tirarse, repiten hasta que el más fuerte o veterano decide dejarlo.

Acaba el entrenamiento y resulta que son amigos y conviven juntos en la residencia, y terminado el entrenamiento, por fuerte, duro y disputado que haya sido, se quedan tirados hablando, salen amigos y en el próximo entrenamiento repiten buscando otra vez lo mismo.

En España, pienso que no es común trabajar con este nivel de agresividad, cuando se ponen asi, o tienen un nivel muy similar y los dos van a lo mismo, o uno de ellos piensa “este tío está loco” y no es infrecuente ver como deja de hacer con él antes de tiempo, o simula que se hace daño, que quizá es cierto, y no puede seguir.

En mis entrenamientos, siempre insisto en que “hay que saber trabajar con diferentes niveles, y que con todos y de todos se puede aprovechar para practicar y aprender”. Quizá me he vuelto “blando” y me da miedo cuando dos judokas de un nivel similar “la emprenden a tortas”, primero porque luego quizá no se hasta que punto van a saber diferenciar lo que pasa en el tapiz de lo que es fuera, luego porque se puedan lesionar y pienso que para alguien que practica Judo lo primordial es no lesionarse y sencillamente porque no me siento a gusto cuando “se pegan pasando de un cierto nivel” y temo que se hagan daño.

Pero sin embargo tengo que reconocer que la progresión para la competición viene a través de esa forma de practicar, de desarrollar esa agresividad y de trabajar de esa manera “se compite como se entrena”, y seguro que es duro, que es molesto, y que incluso puede resultar peligroso el entrenamiento asi, pero que es la forma y que si verdaderamente se quiere progresar en competición, hay que llegar a practicar.

En las últimas competiciones que he asistido esta temporada con alumnos me he encontrado un nivel y una forma de actuar, que me ha hecho pensar “nosotros no entrenamos de esta manera” y es cierto, en el club hemos conseguido tener un grupo fuerte de amigos, amigos que hacen bien Judo, que disfrutan con su práctica y que como son amigos y se quieren, todos tienen especial cuidado por no hacer daño, (yo soy el primero que insisto en que así sea), e incluso porque alguno salga satisfecho sus compañeros bajan su nivel de ejecución y en ocasiones “se dejan tirar”, esto en Japón es impensable.

Recuerdo un artículo que en la década de los 70 salía en la revista France Judo que se titulaba “les larmes de Tenri” (las lágrimas de Tenri), era el francés ligero Jean Jacques Mounier que relataba lo duro que se les hacía el entrenamiento al equipo francés los primeros días sobre el tatami de Tenri.

Estos días yo lo he vivido con mis alumnos. He vivido con angustia como un sempai de 22 años (de corazón débil), como lo definió su entrenador japonés, y en teoría superior, se ensañó con un alumno mío de 17 el primer día que se entrenaba en Japón y como no le resultaba facil tirarlo, lo tiró de cualquier manera y sin ningún control. Como consecuencia mi alumno estuvo dos semanas en Japón apartado del randori, (objetivo primordial de su viaje).

Y he vivido la progresión que han llevado mis alumnos de caer frecuentemente y con facilidad los primeros días a caer con menos frecuencia pero con mayor brutalidad después, ya que al comenzar a habituarse, poner mayor resistencia y ser más difícil tirarlos, sus contrarios se empleaban más a fondo.

También he vivido con satisfacción como los primeros días sorprendían con alguna técnica que los japoneses no estaban acostumbrados, y como estos, han aprendido rápido a defender y a evitar, y he visto como mis alumnos han sufrido una progresión natural que les ha llevado a caer menos y a no hacerse extraño verlos tirar.

A lo que también he asistido y me cuesta asimilar, es a ver como el sempai de “corazón débil” cogía siempre a un japonés, siempre el mismo y lo “maltrataba” durante gran parte del entrenamiento (muchos días durante todo el entrenamiento), ante la impasibilidad de sus compañeros. Y el maltratado aceptaba “caer duro”, muchas veces y de cualquier manera. Dando muestras de dolor en ocasiones pero siempre levantándose y lleno de moral siguiendo con su cometido y aceptando el maltrato como si esa fuera su misión. Y este “maltratado” no es flojo ni hace mal. En unos combates que un día hicieron no se para qué, delante del grupo y de Yasuda sensei, este maltratado ganó sus dos combates haciendo buen Judo y mostrando una agresividad que cuando practica con “el maltratador” no demuestra.

Pero esto ha sido la excepción. Lo normal es haber asistido en los entrenamientos a duros enfrentamientos, violentos pero nobles entre japoneses, sin apenas lesiones, que realizando un Judo “a la japonesa” y agarrando con las dos manos se lanzan como kamikazes, y haber vivido los tiempos de entrenamiento, con interés y muchas veces con miedo después de la experiencia del primer día ante la posibilidad de que se volviera a lesionar alguno de los míos.

15-10-09



Los resultados del Mundial.

Se celebró en Rótterdam el campeonato del mundo de Judo y España ha logrado un éxito sin precedentes. Dos medallas de plata: Oiana Blanco y Sugoi Uriarte, una de bronce: Ana Carrascosa, dos quintos: David Alarza y Esther San Miguel y un séptimo puesto: Kiyoshi Uematsu.

Considerando que hasta el séptimo puesto en un mundial es un resultado a tener en cuenta, han quedado sin clasificar, Conchita Bellorín, Cecilia Blanco y Sara Álvarez, en chicas y Jorge Benavente y Ángel Parra en chicos.

España se clasifica en la posición número 11 del panorama internacional, de entre más de 80 países.

Las medallas que en realidad se consideran son las de campeonatos de Europa, del Mundo y Juegos Olímpicos.

Las obtenidas en otros torneos pueden resultar iguales o más difíciles de conseguir pero las más reputadas son estas.

¿Qué ha hecho en esta ocasión España para obtener estos resultados?

La Federación Española seguro que ha proporcionado la posibilidad de competir y de entrenar con los mejores en los torneos más importantes.

¿Pero de qué han dependido estos resultados?

Por supuesto, de ellos mismos, de su determinación, de su esfuerzo y de sus entrenadores. También de sus compañeros de entrenamiento, de la planificación, del trabajo realizado día a día, del momento en como han llegado a la competición, de la suerte en el sorteo, de cómo han afrontado el día de la competición, de cómo han estado y de cómo se han sentido arropados ese día.

Sugoi, Oiana y Ana se estrenan en el medallero de un mundial.

Sugoi Uriarte se une a los nombres de Joaquín Ruiz, León Villar y Kiyoshi Uematsu y Oiana Blanco y Ana Carrascosa a los de Mirian Blasco, Almudena Muñoz, Isabel Fernández, Sara Álvarez, Raquel Barrientos y Esther San Miguel medallistas españoles en campeonatos del mundo de Judo, desde que España participa.

En muchas ocasiones después de un resultado así, son muchos los tendentes a ponerse medallas, a “conocer más”, a ser “más amigos” de los medallistas, y a hacerse un poco protagonistas de este éxito, olvidando al que verdaderamente junto con el competidor es el otro protagonista de esta película: su entrenador.

Leyendo una entrevista realizada a Oiana, ella hablaba de Esteban, su entrenador, con verdadera devoción, reconociendo todo el tiempo que juntos habían dedicado a la preparación del campeonato y lo poco que se hablaba de él y se reconocía su esfuerzo.

Que podía no haber salido así y nadie le preguntaría tampoco nada a ella y mucho menos a él, al quedar en el anonimato. Como ha ocurrido con Conchita, Cecilia, Sara, Beni y Parra y otros muchos que no han llegado ni a ir, pero que también preparan sus campeonatos, que también se entrenan cada día y que también tienen un entrenador que se desvive con y por ellos.

Oiana y Sugoi, están en unos clubes con una línea ascendente y una infraestructura importante, Usurbil lleva unos años liderando la liga de Madrid y el Valencia Club de Judo bajo la dirección de Salvador Gómez y con el entrenador cubano Beitia al frente está llegando a ser uno de los clubes más importantes de Europa.

Todos los judokas que han participado en este mundial, españoles y no españoles, y otros muchos que ni han llegado a estar, tienen su entrenador, que dedica muchas horas a su judoka, que quiere lo mejor para él, que programa y comparte sus entrenamientos, que vive sus ilusiones, que sacrifica sus vacaciones, que invierte tiempo, ilusión, dinero…

Y muchas veces, resulta “el perfecto desconocido” sobre todo cuando su judoka no obtiene el resultado esperado, y todo su esfuerzo, dedicación, entrega y trabajo solo es reconocido y valorado por su propio judoka y su grupo de entrenamiento, para el resto, por serio y bueno que sea o pueda ser, queda en el anonimato.

Desde aquí lanzo este reconocimiento a todos los profesores y entrenadores que hemos hecho del Judo nuestra vida, que trabajamos ilusionados con nuestros judokas, que ponemos toda la carne en el asador cuando se trata de trabajar por ellos, que a veces aún haciéndolo todo, las cosas no salen como nos gustaría que salieran pero que sin duda dentro de nuestras posibilidades trabajamos con la mejor voluntad y con toda la ilusión del mundo.

01-10-09



Un poco de historia.

Antecedentes del Judo en España

Las primeras noticias que del Judo se tienen en España se remontan hacia 1930 con el paso de un japonés llamado Raku que realizó algunas exhibiciones y espectaculares desafíos con aparatosa publicidad.

En 1947 un grupo de aficionados contacta con un 2º dan peruano, Alfredo San Bartolomé y nace en Madrid el primer club de Judo bajo el nombre de "Asociación Española de Judo y Jiu-jutsu" que más tarde se llamaría Club Bushidokwai.

Fernando Franco Sarabia es el primer cinturón negro español investido por el entonces delegado del Kodokan en Europa, el japonés Ichiro Abe.

El primer director técnico que tuvo el judo español fue Ives Klein que venia directamente de Japón tras obtener el 4º dan, primer europeo en obtener este grado. Tras la marcha de Klein, la Federación Española (entonces de lucha) y la escuela de Educación física de Toledo contrata al japonés Mizuno (6º dan); al entrar el Judo en Toledo es prácticamente la consagración oficial de este deporte en España, debido sin duda a la labor de Vicente Fabián del Valle.

Comienza el Judo a extenderse por otras provincias, donde amigos de Fabián del Valle plantaron los cimientos de las actuales autonomías. Así San Sebastián, Bilbao, Zaragoza y Valencia fueron las primeras provincias de España donde se comenzó a hacer Judo.

Con la llegada del francés Henri Birnbaum a Barcelona, se inician las verdaderas andaduras del judo español. Henri Birnbaum, técnico de alto rango, alumno directo del japonés Mikonosuke Kawaishi, fundador del Judo Europeo, experto excepcional, hace descubrir todo lo autentico del Judo a los practicantes de aquella época, todas las facetas que gracias a la práctica de este deporte permita la formación del hombre tanto en el plan físico como espiritual, el legado universal de Jigoro Kano, fundador del Judo.

Ya en 1951, de forma oficial empieza a funcionar en Madrid el Bushidokwai bajo la dirección de San Bartolomé y en Barcelona la Academia de Judo y Jiu- jutsu con Henri Birnbaum.

La Delegación Nacional de Deportes encarga entonces la creación de un departamento de Judo en el seno de la Federación de Lucha que presidía Agustín Aznar.

En 1958 se celebra por primera vez en España, en Barcelona, el Campeonato de Europa con un éxito sin precedentes a pesar de las dificultades encontradas por ser el primer europeo celebrado en España.

La Federación Española (de lucha) contrata un miembro del equipo nacional francés Roland Burger, (3º dan) como director técnico nacional, medalla de bronce ese mismo año en su categoría.

Se solidifica, se estructura y en 1965 con Rafael Urculo a la cabeza comienza la Federación Española de Judo. Se inician los cursos para entrenadores, de árbitros, se forman las primeras comisiones de grados, que van a regularizar las bases de los exámenes de cintos negros.

Esto es lo que se puede leer en cualquier publicación de Judo donde se habla de la historia del Judo en España. Pero el título lo dice: “Antecedentes del Judo en España”, pero y ¿después? La historia del Judo en España a partir de ahí, ¿dónde está escrita?

En 1951, Alfredo San Bartolomé en Madrid y Henri Birnbaum en Barcelona, en 1958 Roland Burger como director técnico en Madrid, en 1965 con Rafael Urculo comienza la Federación Española de Judo, pero ¿y a partir de ahí?

Seguro que en cada capital de provincia, en cada autonomía el Judo se desarrolló de manera distinta y seguro que cada una de ellas tuvo sus protagonistas, “sus fundadores”.

Si alguien tiene interés y saber sobre la historia de España tiene donde buscar, hay libros de texto publicados donde se puede encontrar datos. Pero si quiere saber sobre la historia del Judo en España ¿Dónde se puede informar? ¿Donde puede saber quienes han sido los precursores en cada provincia?

Debería ser un departamento de la Federación española, la escuela, promoción y difusión… porque si en algún lugar puede haber o existen datos es en la Federación Española.

En noviembre de 1970, la revista de la Federación Española de Judo estuvo dedicada a la Asamblea General. En su momento cayó en mis manos y la conservo con devoción. La revista abre con la poesía de Kipling “Serás hombre”. A continuación una versión de la historia del Judo mundial, directivos de la federación internacional, europea, unión europea, panamericana, asiática, africana. Palmarés del judo mundial y europeo. Componentes de la federación española, presidentes de las territoriales (de la época), estadísticas de licencias, fotos de equipo nacional en Viena, en Berlín, en Lisboa, el palmarés del Judo español de 1953 a 1970 y el listado de cintos negros…

Los grados más saltos del momento y quintos danes, Fernando Franco de Sarabia, José Pons, Henri Birnbaum, Roland Burger y Masurao Takeda.

Es curioso repasar la lista de los distintos danes y encontrar maestros como Navarro de Palencia, Victor Gaspar, Shu Taira y otros siete que figuraban como cuartos danes, entre los dieciséis terceros Francisco Talens, Rafael Ortega, José Bustos, José Alberto Valverde, Luís Zapatero… entre los 94 segundos danes Antonio Burrieza, profesor del maestro José Luís de Frutos, Francisco Valcarcel, Fermín Oyaga, Gerardo y Julio Poncela, Juan Bonich, Pedro Ruiz, Vicente Zarza…

He citado aquí una muestra de los listados, (no podía nombrar a todos), que en la actualidad forman parte de los grados más altos en España.

También figuraban los listados de entrenadores nacionales (115), entrenadores regionales 136 y monitores (49). Y de árbitros, 11 internacionales, 37 nacionales y 159 regionales.

Finalizaba la publicación con la relación de clubes por provincias con un total de 115.

En1970 el que tenía esta revista podía saber “quien era quién”, quiénes eran los campeones de España, quienes eran los entrenadores, los danes, los árbitros, qué clubes había en España…

Más tarde en 1983 la federación española publicó “el Prontuario Guía” donde Victor Garrido actualizaba los datos anteriormente expuestos que se actualizó dos años más tarde.

Quizá el capítulo más completo que existe sobre la historia del Judo en España, sea el que realizó el maestro Shu Taira después de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 en el volumen 1 de Judo que promovió el Comité olímpico español.

Después de esta publicación ha habido intentos de particulares, tesis doctorales de estudiantes de INEF, que han esbozado comienzos parciales y a todas luces incompletos.

Mi amigo Paco Gracia y yo mismo que completamos ya va a hacer seis años una página semanal de Judo en un diario deportivo de Zaragoza, tomamos la iniciativa de recomponer la historia del Judo en Aragón.

Localizamos y entrevistamos al legendario Van Dick, y a los más antiguos de la zona. Luís Zapatero, José Antonio Millán, José Manuel García, Jesús Vicente, Ángel Claveras, Pedro Auría…hasta llegar a los actuales. Publicamos entrevistas de cada uno de ellos y artículos sobre los clubes que regentaron, entrevistas y artículos que bien conjuntados podríamos sacar datos y obtener una historia del Judo en Aragón.

Si esto mismo se pudiera hacer en cada autonomía, podría haber una historia de Judo de cada rincón de España que luego contrastando datos se podría obtener una visión y una historia del Judo global.

Cuanto más se tarde en hacer esta labor más difícil será obtener ciertos datos, porque en la actualidad aun es posible obtener datos directos hablando con protagonistas de la época que pueden contar mucho, pero conforme pase el tiempo… primavera verano otoño, invierno, primavera… el tiempo es el que es y cada vez quedan menos protagonistas de entonces y ya solo quedará lo que cuenten, “lo que han oído que contaban…” y “pudiendo elegir” es mejor la información de primera mano.

Así que yo propondría, que en cada territorial se encargase a “sus estudiosos del Judo” que investigaran y que hicieran la historia del Judo de su autonomía.

Que sus resultados se pasasen al departamento de la Federación Española que correspondiese y que junto a los resultados de competiciones nacionales, internacionales relevantes, listados de danes, profesores etc… se editara un texto donde el que tuviera interés pudiera encontrar e informarse de cómo ha sido el Judo en España.

Resulta triste comprobar como judokas actuales, competidores de nivel, profesores, no sepan que un judoka español canario Santiago Ojeda, fue la primera medalla de bronce en el Torneo de París y el primero en resultar campeón de Europa en 1973, y como esto…

Concluyendo:

No podemos esperar mucho más si queremos tener información directa de los protagonistas, porque primavera, verano, otoño, invierno, primavera…

Y esta información “de primera mano”, conjuntarla, ordenarla por autonomías, relatar anécdotas relevantes y componer y editar una historia de Judo en España.

Así de esta manera los actuales judokas y los que vengan después, podremos y podrán responder a preguntas como

¿Quién fue el primero en hacer Judo en Badajoz?

15-09-09



¿Injusto?, ¿ingrato?.

En un campeonato de España senior, después de perder un judoka del club el paso a semifinal y la disputa por la medalla de bronce, de regreso a Zaragoza un alumno, que había visto, vivido, y también sufrido la preparación para esta competición me dijo: “maestro esto es injusto”. ¿Injusto? ¿Es injusto que hayan ganado los que mejor lo han hecho?.

Porque es seguro que todos los que han resultado medallistas han seguido una planificación junto con sus entrenadores, la han cumplido, se han entrenado y preparado el campeonato con seriedad.

El Judo de competición más que injusto es ingrato. Ingrato en cuanto hay solo un campeón, siendo seguro que son muchos más los que también se han preparado, dedicado mucho tiempo e ilusión y entrenado para ganar.

En una ocasión, un judoka del club, junior de primer año, después de participar sin éxito en la fase final del Campeonato de España, al realizar la evaluación, en el momento de fijar objetivos para la siguiente temporada al ver la planificación, me dice: “lo que no sé si valdrá la pena hacer todo esto para luego a lo mejor perder otra vez”.

Ante esta actitud, mi contestación fue todo un interrogatorio. ¿A ti te gusta el Judo? Por supuesto, dijo él. ¿Te supone un esfuerzo especial ir al club y entrenar cada día? En absoluto, voy muy a gusto me lo paso muy bien y disfruto haciendo Judo, contestó. ¿Te llevas bien con tus compañeros en el club? Son mis amigos, entreno con ellos y cuando salgo por ahí, también voy con ellos, respondió.

Animado por estas respuestas mi reflexión fue muy sencilla.
“El hecho de tener que entrenar te hace organizar mejor el tiempo de estudio, las salidas, los tiempos de diversión y de descanso, en definitiva ayuda a ordenar tu vida. Para competir tienes que dedicar además un tiempo importante a la preparación física, quitándote de otras formas de ocio menos aconsejables en beneficio de tu salud.

Muchos fines de semana tienes que viajar a competiciones lo que te hace conocer lugares distintos y hacer amigos dentro y fuera del Judo. De esta manera llevas una vida mucho más ordenada y coherente que muchos jóvenes como tú, pero que no han tenido la fortuna de integrarse en un grupo deportivo como el tuyo. Además cuando practicas Judo estas con tus amigos.

Resumiendo, el Judo de competición ayuda a ordenar tu vida, a aprovechar mejor el tiempo, estudiar o trabajar con una mayor competencia, llevar una vida más sana en el ambiente que has elegido y te satisface”.

Después de analizar esta reflexión, cada uno es muy libre de sacar su propia conclusión, la mía sin lugar a dudas es que el Judo de competición, durante una fase en la vida del judoka es recomendable y hasta necesario y aunque “injusto o ingrato”, vale la pena.

Hasta aquí era el borrador de este artículo sobre el Judo de competición del que yo, para que lo voy a ocultar, me sentía satisfecho. Como habitualmente hago con mis borradores cuando las circunstancias lo permiten se lo dí a leer a mi amigo Raúl Merino de Torrelavega, que es una persona objetiva, con las ideas muy claras, ecuánime, reflexivo, coherente en sus juicios, con una forma de pensar, con la que me identifico claramente y siempre cuando lee mis borradores, surgen comentarios que me ayudan a aclarar ideas y completarlos.

En este caso aunque gustándole e identificándose con el contenido, me hizo ver la contradicción que este articulo encierra en cuanto que un judoka “de competición” después de leer este articulo e incluso gustarle podría pensar “bueno, pues entreno por todo lo que la práctica del Judo me va a aportar, pero como no voy a ganar, tampoco tengo porqué esforzarme mucho”.

Es evidente que la practica de Judo, en cualquier circunstancia, además del beneficio que reporta la actividad física, siempre será altamente beneficiosa para todos por todos los valores que de por si el Judo encierra, pero no es ese ahora el tema que nos ocupa, el tema que estamos tratando ahora es el Judo de competición y el Judo de competición lleva implícito, o debería llevar inherente el deseo, el objetivo y la ilusión de ganar, de quedar primero, cuando menos de subir al podium y es esa la razón por la que el judoka se va a esforzar en el entrenamiento y es por esa ilusión de ganar que el judoka va de alguna manera a organizar su vida alrededor del Judo y es ese Judo, el Judo de competición, el que va a influir en la formación del judoka, como deportista y como persona y es ese Judo el que aunque a veces resulta “injusto o ingrato”, su practica, (con el objetivo de ganar), merece la pena.

01-09-09



Mis cursos de titulación.

En estas fechas en que se están impartiendo cursos de ATD, de monitores y de entrenadores, me viene a la memoria y quiero dedicar unas líneas y recordar los cursos donde “legalicé” mi situación federativa como Profesor de Judo, pues ya había comenzado a “impartir” alguna clase antes.

A causa de los sectores en las competiciones, Aragón, Cataluña, Baleares, La Rioja y País Vasco conformaban el sector Este. Para mi se hizo entonces siempre mucho más habitual y fácil viajar a Barcelona que a Madrid, conocía a más judokas catalanes que madrileños y como ciudad me encontraba más cómodo en Barcelona que en Madrid.

Cuando llegó el momento de realizar el curso de monitor y luego los de entrenador regional y nacional, me decanté claramente por Barcelona por lo que he comentado antes y porque en Barcelona los cursos se realizaban en julio y en Madrid eran en septiembre.

Considero que tuve mucha suerte en cuanto a profesorado en mis cursos de titulación. En Judo pie Cesar Páez, Judo suelo Fernando Reyero, katas el Sr. Birnbaum, defensa personal Emilio Serna y arbitraje Francisco Talens. Con este elenco de profesores, la flor y nata del momento y durante muchos años del Judo catalán, inicié mi aprendizaje como profesor. Se adornaban estos cursos con maestros del momento. Así un año el maestro coreano Han No San y otro el maestro japonés Uzawa, impartieron unas clases de perfeccionamiento.

La filosofía y experiencia del Sr. Birnbaum, el señorío de los profesores Talens, Paez y Reyero en el momento de explicar y la contundencia de Serna demostrando eficacia en sus explicaciones, sus clases y sus lecciones, marcaron seguro mi futuro como profesor de Judo.

Recuerdo algunas anécdotas que quizá no vengan al caso pero que me apetece recordar. El Sr. Birnbaum haciéndonos cambiar a todos de sitio, pues “llevo más de veinticinco años explicando el kata desde este lado”. Paez con su palmada y su “señores” con que llamaba al comienzo de la sesión. La efectividad de Reyero en el trabajo de suelo. El miedo que nos producía a todos Serna cuando buscaba uke para demostrar. Ninguno lo mirábamos para evitar ser sacado, pues la eficacia de su defensa estaba garantizada y nos aterraba. El señorío y la claridad de Talens interpretando el reglamento.

He hablado de mis profesores en los cursos de titulación de los que guardo un recuerdo entrañable y aunque cuando los he nombrado solo he antepuesto “señor” ante el Sr. Birnbaum, (se le nombraba así), quizá sea porque en aquellos tiempos era el mayor y de alguna manera el que más imponía, pero todos ellos por supuesto deben llevar delante el Sr. porque en su vida han demostrado ser, han sido y son, aparte de grandes maestros, grandes señores.

15-08-09



El Judo sale ganando…

En octubre pasado nos informó la FIJ de la decisión que por diversas causas había tomado y que desde primero de año no habría silla para el entrenador durante los combates de Judo.

Seis meses ha durado esta decisión pero como dice la frase “de sabios es rectificar”, ahora mandan otro escrito y deciden que entrenador si, pero con condiciones.

Para suprimir al entrenador se basaban en que la actitud muchas veces de los entrenadores que acompañan y dirigen los combates de los competidores no guardan las formas ni están acordes con los valores que se quieren preservar en este deporte, respeto a las normas, educación, orden… y todo esto no ayuda nada.

Las competiciones que se han desarrollado hasta ahora sin sillas, han sido quizá si cabe más escandalosas que en las que el entrenador estaba en su silla al borde del tapiz. Porque el entrenador ahora en muchos casos gritaba lo mismo y como estaba más lejos gritaba más alto, y al estar más lejos desde el anonimato en ocasiones se mostraba “más crítico” con los árbitros, y en torno al entrenador en las gradas se juntaban los colegas del competidor para “arropar” al judoka que se enteraba menos y el alboroto general era mayor.

Eso si, cerca del tatami nadie gritaba ni realizaba aspavientos, y en las competiciones que se televisaron, yo vi combates del Torneo de Paris, para el que lo veía desde casa, como no se distinguía la grada, daba la sensación de que todo se desarrollaba con una mayor tranquilidad.

Ahora dicen que el comportamiento de los entrenadores ha mejorado, ¿mejorado? ¡Si no ha existido!, los entrenadores han estado preocupados por hacerse un sitio en la grada lo más cerca de sus pupilos, han gritado más que antes, y algunos entrenadores mayores, como ya no tenemos empaque para abrirnos camino a codazos, dejamos que nuestros competidores lidiasen solos sus combates.

Pero ¿Hasta que punto es tan importante o necesario el entrenador en la silla?

El combate lo gana o lo pierde el deportista. Desde fuera se puede hacer muy poco

¿Cómo ayuda el entrenador desde la silla? transmitiendo confianza y aportando conocimientos técnicos y tácticos a emplear dependiendo del rival y dependiendo de cómo se vaya desarrollando el combate.

Transmitiendo confianza, el entrenador piensa que ayuda y el competidor siente que su entrenador le ayuda estando en la silla y desde el momento que los dos creen eso, el entrenador se vuelve importante y el competidor lo hace mejor en la mayoría de las situaciones aunque solo sea por el efecto placebo de tener cerca a su entrenador.

Las condiciones que ponen para que el entrenador este en su silla es que se haga responsable de su competidor, que este sentado, que se muestre educado y que vaya bien vestido, condiciones que casi todos los entrenadores hemos contemplado siempre.

Y el que sale ganado con la vuelta del entrenador a la silla (con condiciones) es el Judo, quizá no tanto el Judo deportivo, o el Judo espectáculo, pero si el Judo de valores, el Judo en que la relación entrenador-deportista que se establece en el entrenamiento se consuma en el momento de la competición.

La confianza que se genera entre los dos en el momento de la competición, después de haber pasado mucho tiempo juntos, planteando objetivos, analizando y cumpliendo entrenamientos… es emocionante y difícil de obtener de otra manera.

Todos los que lo hemos vivido lo sabemos. La relación muchas veces de un entrenador con su competidor “despega” a raíz de un campeonato en que los dos viven la misma experiencia de ganar o de perder, y a partir de esa competición la relación se afianza, la confianza crece, el entrenamiento toma forma y el Judo entra de otra manera en la vida de ese competidor.

Por eso no me parece tan descabellado manifestar que en esta vuelta atrás de la FIJ

“el Judo sale ganando”.

01-08-09



¡No te justifiques!.

Esta expresión en el entorno de Judo se la oí por primera vez decir al maestro José Luís de Frutos, cuando al corregir a un alumno en una concentración, este trataba de explicar y de justificar la acción que estaba realizando.

Todos somos muy dados a justificar nuestro comportamiento aun sin preguntárnoslo.

Recuerdo a Sergio Cardell cuando decía que el Judo no se enseña, se aprende. A veces intentas corregir a un alumno con la mejor voluntad del mundo, y te das cuenta que es mucho menos efectiva cuando haces tú la observación que si es él el que te la pide. Si te la pide él, entonces se preocupa por enterarse bien, lo aprende e intenta corregirlo.

Cuando me inicié en el Judo en el gimnasio donde empecé, compartían las clases dos profesores distintos. Uno ligero de 63 kgs y el otro pesado de +93 (eran los pesos de entonces). Durante mis dos primeros años y hasta que pasé a cinto verde participé de las enseñanzas de los dos pues iba a todas las clases.

De los dos guardo un recuerdo entrañable de aquella época. Para los dos yo era su alumno, a los dos llegué a querer, para los dos me hice “importante” y los dos me querían dar lo mejor de ellos mismos.

Para mi resultaba a veces “complicado” pues al ser distintos pesos y en aquella época en que las nociones de Judo eran mucho más rudimentarias, a veces los conceptos y la forma de realizar las técnicas resultaban contradictorias.

Para mí, que había descubierto mi deporte, eran los mejores y los dos eran la fuente de Judo de donde podía beber y fue con ellos que aprendí a educar mi criterio a la hora de determinar que era lo que me podía interesar y adaptar a mi morfología y al Judo que comenzaba a aprender.

No recuerdo que nunca me justificara ni comparara sus enseñanzas ante ninguno de ellos cuando me hacían alguna indicación.

Recuerdo también en un curso que impartió Victor Gaspar en Zaragoza a profesores y competidores de entonces. Victor Gaspar es un histórico en el panorama nacional. Como profesor formó un montón de judokas muchos de ellos campeones de España, como competidor fue en España, el campeón del peso ligero del principio de los sesenta y en 1962 siendo peso ligero, resulto campeón de España de todas las categorías.

Ante unas nociones de kumi kata, un profesor hizo la siguiente observación, “Yo siempre lo he hecho de esta forma y siempre me ha dado buenos resultados”, la observación de Gaspar fue la siguiente: ¿Cuántos campeones de España has tenido o tienes? como la contestación fue negativa la siguiente fue ¿y cuantos medallistas nacionales? como también fue negativa... ¿entonces a qué buenos resultados te refieres?.

Lo normal en las clases y entrenamientos son los alumnos que te escuchan con atención y en silencio y que luego intentan hacer lo que les has indicado.

También, en ocasiones te encuentras con algún alumno que cuando le corriges se justifica e intenta explicarte el porqué no lo hace como tu indicas.

En este caso te dan ganas muchas veces de dejarlo tranquilo y piensas que “haga lo que quiera”, ya se dará cuenta…y cuando le interese ya lo aprenderá.

Tenemos todos que aprender, que cuando en una clase, un entrenamiento o en una concentración, se nos acerca el profesor o un entrenador, incluso un mayor, a hacernos una indicación, tenemos que escucharlo con un respetuoso silencio, primero porque seguro que viene con voluntad de ayudar, segundo porque por su experiencia algo nos puede aportar.

Luego una vez analizada y procesada la información, la utilizaremos o no, pero en ese momento lo que procede es escuchar.

Y que no hagamos decir nunca a un profesor:

¡No te justifiques!

15-07-09