Esta misma mañana va a tener lugar la última sesión de trabajo con el Maestro Jeon y no es mal momento para hacer un balance inicial de estas jornadas: NO HA SIDO FÁCIL SEGUIRLE EL RITMO, logicamente aquí se han concentrado judokas de los más diversos niveles, y absolutamente ninguno ha podido dormirse en los laureles: IMPOSIBLE. No han sido estas jornadas un evento al uso, sino una ocasión excepcional para la superación técnica y la convivencia humana:
- Las sesiones de trabajo con el Maestro Jeon.
- El asesoramiento constante del Maestro Lee
- El curso para profesores del Maestro Carratalá (con sesiones en
aula y en tatami).
- La presencia y apoyo de Juan Carlos González Purriños, Francisco
Lorenzo Aparicio y de miembros de nuestro Equipo Nacional Junior.
- Sesión de fisioterapia dirigida por especialistas, servicio de atención
médica y diversas actividades complementarias.
- Y a destacar también: entre sesión y sesión un total de tres clases
para niños, que han tenido la oportunidad de ser dirigidos por Ángel
Claveras, Mario Muzas y Vicente Carratalá.
Visto lo visto, me temo que tendremos que volver el año que viene.